Cortocircuito precoz
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EL DIARIO digital
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El cielo santarroseño ofreció ayer un gris aburrido, pero ni una gota de agua. Sin embargo, el Ministerio de Educación decidió que el turno tarde se quedara en casa.
¿El motivo? Un alerta meteorológico que nunca pasó de la amenaza y una probabilidad que jamás rozó la certeza del 70/100 por ciento. Entre los "meteorólogos de teclado" y micrófonos sedientos de escándalo, el sentido común fue el único que sucumbió.
Bajo esta lógica del miedo, mañana se suspenderán las clases por el vuelo de un loro o una brisa que despeine a un preceptor. En mayo, mes de sequía histórica, se perdió un día de clases por una lluvia que no mojó ni el asfalto. La educación, otra vez, a merced de interpretaciones febriles.