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EL DIARIO digital
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La repetición de amenazas en escuelas de Santa Rosa, Pico y el interior de la provincia ya no puede subestimarse como una "travesura" adolescente. Esta moda absurda, que hoy moviliza a ministros y policías, es un síntoma de irresponsabilidad que rompe el derecho a educar. Cuando se vacía un aula por una falsa alarma, pierde el sistema, pero sobre todo pierde la familia. Seguridad y Educación buscan protocolos, pero la solución real empieza en casa. Es urgente que padres y adultos responsables hablen con los jóvenes sobre el peso de estas acciones: no son juegos, son delitos que generan zozobra y asfixian el orden público. Que el diálogo gane la pulseada antes de que la justicia deba marcar el camino.