A ciegas
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EL DIARIO digital
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Un conductor toayense pensó que los bolardos de la Avenida 9 de Julio estaban de adorno y se los llevó puestos de un solo viaje en plena madrugada.
Tras el "estrolazo" en la esquina de España, bajo las sombras de la noche, el hombre hizo la gran escapista y huyó, convencido de que nadie lo había visto.
Pero las cámaras de seguridad tenían otros planes y lo siguieron por casi todo el pueblo. Cuando la Policía lo fue a buscar, el hombre no tuvo mucho que explicar: el frente del auto estaba más destruido que su propia coartada.
Ahora, entre la causa judicial y los arreglos, va a desear haber frenado a pedir disculpas. ¡Flasheó confianza y lo vendieron los fierros!