A ciegas
Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
La Policía llegó a una casa de Toay por una pelea con arma blanca que nunca existió. Nadie gritaba, nadie sangraba y ningún vecino confirmaba el drama anunciado. Caso cerrado. O casi.
Mientras se hacía la constatación de rutina, apareció otro problema: humo negro saliendo de la cocina. No era un complot ni una bomba casera, sino una comida olvidada en el horno y un cubierto plástico que decidió inmolarse.
Hasta que alguien miró para el patio. Ahí estaba la verdadera sorpresa del operativo involuntario: 112 plantas de cannabis, algunas con más de tres metros de altura, creciendo tranquilas, sin pelea, sin cuchillo y sin disimulo.