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EL DIARIO digital
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La OTAN comienzó ayer martes, una de las cumbres más trascendentes de los últimos años, en un escenario internacional atravesado por la guerra en Ucrania, el aumento de las tensiones geopolíticas y las diferencias internas sobre el futuro de la alianza. Durante dos jornadas, los líderes de los 32 países miembros se reunirán en Ankara para definir una estrategia común frente a los nuevos desafíos en materia de seguridad.
La continuidad del respaldo a Ucrania, el incremento del gasto en defensa y el vínculo con Estados Unidos aparecen como los principales ejes de un encuentro que muchos diplomáticos ya describen como una verdadera prueba para la cohesión del bloque.
Ucrania vuelve a reclamar más apoyo militar
Uno de los protagonistas de la cumbre será el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien llegará a Turquía con un pedido concreto: acelerar el envío de sistemas de defensa aérea y misiles Patriot para enfrentar la creciente ofensiva rusa.
En la antesala del encuentro, el mandatario sostuvo que las decisiones que adopte la OTAN serán determinantes para proteger a la población civil y advirtió que cualquier demora en la asistencia militar favorece el avance de Moscú.
La invasión rusa continúa marcando la agenda internacional y el conflicto será nuevamente el tema dominante de las reuniones entre los jefes de Estado y de Gobierno.
Trump exige mayor compromiso de los aliados
Otro de los puntos que promete generar debate será la presión ejercida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que los países europeos incrementen significativamente su inversión en defensa.
Washington impulsa que los integrantes de la alianza destinen hasta el 5% de su Producto Bruto Interno (PBI) al gasto militar antes de 2035, una meta que aún genera resistencia entre varios gobiernos europeos debido al fuerte impacto que tendría sobre sus presupuestos.
Trump también volvió a cuestionar a algunos aliados por considerar insuficiente su aporte al sostenimiento de la seguridad colectiva.
La industria militar, otro desafío para la alianza
Además del financiamiento, la OTAN analizará cómo ampliar su capacidad industrial para responder a una demanda creciente de armamento.
La guerra en Ucrania puso en evidencia las dificultades para producir equipos militares al ritmo que exige el conflicto, por lo que durante la cumbre también se debatirán inversiones y acuerdos destinados a fortalecer la fabricación de sistemas de defensa dentro de los países aliados.
En paralelo, representantes de la industria militar mantendrán reuniones para avanzar en nuevos proyectos de cooperación y producción conjunta.
Europa busca mantener la unidad
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, destacó la necesidad de preservar la cohesión del bloque frente al escenario internacional y aseguró que la cooperación entre los aliados continúa siendo la principal garantía de seguridad.
En la misma línea, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, volvió a reclamar un mayor respaldo militar para Ucrania y confirmó que la Unión Europea trabaja en un nuevo paquete de sanciones contra Rusia, además de ampliar la asistencia financiera destinada a Kiev.
Una cumbre condicionada por la ofensiva rusa
El encuentro se desarrolla pocos días después de una nueva ola de ataques rusos con drones y misiles sobre territorio ucraniano, especialmente contra Kiev.
Analistas internacionales sostienen que Moscú suele intensificar sus operaciones militares antes de las principales reuniones diplomáticas para reforzar su posición política y aumentar la presión sobre Occidente.
En ese contexto, la posible reunión entre Donald Trump y Volodímir Zelenski aparece como uno de los momentos más esperados de la cumbre, en medio de un conflicto que sigue redefiniendo el mapa geopolítico mundial.
Mientras tanto, los líderes de la OTAN buscarán enviar una señal de unidad frente a uno de los escenarios de seguridad más complejos desde el final de la Guerra Fría.