Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Aunque la inflación mostró una desaceleración durante mayo, el costo de vida continúa golpeando con fuerza los bolsillos argentinos. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, una familia tipo de cuatro integrantes necesitó ingresos por $1.498.741 para no ser considerada pobre.
El informe oficial reveló que la Canasta Básica Total (CBT), utilizada para medir la línea de pobreza, registró un incremento del 2% durante mayo, apenas por debajo de la inflación general del mes, que se ubicó en 2,1%.
En términos interanuales, la CBT acumuló una suba del 34,9%, reflejando que, pese a la desaceleración inflacionaria, el acceso a bienes y servicios esenciales sigue demandando ingresos cada vez más elevados.
Cuánto se necesitó para no ser indigente
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de indigencia, aumentó 2,4% durante mayo.
Esto significa que una familia compuesta por dos adultos y dos niños necesitó al menos $681.246 para cubrir únicamente sus necesidades alimentarias básicas y evitar caer en situación de indigencia.
En los primeros cinco meses del año, la canasta alimentaria acumuló un incremento del 15,6%, mientras que en los últimos doce meses avanzó un 36,2%.
Los valores según cada tipo de hogar
De acuerdo con las cifras oficiales, estos fueron los ingresos mínimos necesarios para no ser considerados pobres durante mayo:
Una persona sola: $485.029,58.
Hogar de tres integrantes: $1.193.172,77.
Familia tipo de cuatro integrantes: $1.498.741,40.
Hogar de cinco integrantes: $1.576.346,14.
En cuanto a la línea de indigencia, los montos necesarios para cubrir la canasta alimentaria fueron:
Una persona: $220.467,99.
Hogar de tres integrantes: $542.351,26.
Familia de cuatro integrantes: $681.246,09.
Hogar de cinco integrantes: $716.520,97.
Una realidad que sigue preocupando
Si bien la suba mensual de la canasta básica fue moderada en comparación con los picos inflacionarios registrados en años anteriores, los números continúan reflejando la magnitud del desafío económico que enfrentan millones de familias argentinas.
La necesidad de contar con casi un millón y medio de pesos mensuales para no ser considerado pobre muestra que la recuperación del poder adquisitivo sigue siendo una de las principales preocupaciones sociales, especialmente para los trabajadores asalariados, jubilados y sectores informales que aún intentan recomponer sus ingresos frente al aumento sostenido del costo de vida.