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EL DIARIO digital
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El Gobierno de Austria dio un paso simbólico para resignificar uno de los edificios más controvertidos de su historia. La casa donde nació Adolf Hitler, en la ciudad de Braunau am Inn, fue convertida oficialmente en una comisaría de policía con el objetivo de impedir que continúe siendo un lugar de peregrinación para grupos neonazis y extremistas.
La nueva sede policial fue inaugurada este miércoles, luego de una profunda remodelación que demandó una inversión superior a 20 millones de euros y puso fin a décadas de debates sobre el destino del inmueble.
Un edificio marcado por la historia
La vivienda, construida en el siglo XVII y ubicada cerca de la frontera con Alemania, es conocida por haber sido el lugar de nacimiento de Adolf Hitler el 20 de abril de 1889.
Durante años, las autoridades austríacas enfrentaron el dilema de qué hacer con el edificio. Mientras algunos proponían demolerlo, otros impulsaban convertirlo en un espacio de memoria. Finalmente, el Gobierno optó por darle un uso institucional para evitar que el inmueble siguiera siendo un símbolo de exaltación del nazismo.
La antigua fachada amarilla fue reemplazada por un diseño blanco y sobrio. En el ingreso ahora se destaca el escudo de la policía austríaca, aunque se preservó una placa con un mensaje en homenaje a las víctimas del fascismo.
La inscripción recuerda: "Por la paz, la libertad y la democracia. Nunca más el fascismo. Millones de muertos nos lo recuerdan".
Una decisión tras años de disputas judiciales
El edificio permaneció durante décadas en manos de una familia privada. En 1972 el Estado austríaco lo alquiló para instalar un centro destinado a personas con discapacidad, uno de los colectivos perseguidos por el régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
Sin embargo, la vivienda continuó atrayendo a simpatizantes de la extrema derecha.
Ante esa situación, el Gobierno aprobó en 2016 una ley especial para expropiar la propiedad. La medida fue cuestionada judicialmente por su entonces propietaria, Gerlinde Pommer, aunque en 2019 la Corte Suprema de Austria confirmó la legalidad de la operación, que se concretó por 810.000 euros.
Un intento por cerrar un capítulo incómodo
La inauguración de la nueva comisaría contó con la participación del ministro del Interior, Gerhard Karner, y del alcalde de Braunau am Inn, Johannes Waidbacher, quienes coincidieron en que el nuevo destino del edificio representa una forma de asumir el pasado sin convertirlo en un espacio de veneración.
La decisión también busca reforzar el compromiso del Estado austríaco con la defensa de la democracia y el rechazo a cualquier manifestación vinculada con el nacionalsocialismo.
Persisten las críticas
Pese al cambio de uso del inmueble, algunos especialistas y organizaciones dedicadas a la preservación de la memoria histórica consideran que la medida podría no ser suficiente para desalentar las visitas de grupos neonazis.
Desde el Comité Austríaco de Mauthausen, una organización dedicada a la memoria de las víctimas del nazismo, señalaron que el edificio podría seguir despertando interés entre sectores extremistas, independientemente de que ahora funcione allí una dependencia policial.
El debate se produce en un contexto de crecimiento político de la extrema derecha en Austria, donde distintas encuestas muestran un fuerte respaldo al Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), formación ubicada en ese espacio ideológico.
La transformación de la casa natal de Hitler busca, según las autoridades, convertir un lugar asociado a uno de los capítulos más oscuros del siglo XX en un símbolo de la defensa del Estado de derecho y de la lucha contra el extremismo.