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La soledad no es un problema tuyo

Imagen creada digitalmente por Juan Pablo Sanso
Imagen creada digitalmente por Juan Pablo SansoImagen creada digitalmente. JPS
Un adolescente en su cuarto, teléfono en mano, con trescientos seguidores, 10 conversaciones abiertas en distintas plataformas, scrolleando y la sensación persistente de que nadie lo conoce de verdad.

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EL DIARIO digital

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Por Federico Rodriguez Castro

Vivimos en el momento de mayor conectividad de la historia humana y los índices de soledad no paran de crecer. La Organización Mundial de la Salud publicó en junio de 2025 un informe que lo confirma: una de cada seis personas en el mundo se declara sola. Al punto tal que la diagnosticó como una epidemia.

Lo que hace difícil entender esta crisis es que todo parece indicar lo contrario. Nunca tuvimos tantas herramientas para comunicarnos. Nunca fue tan fácil encontrar a alguien, escribirle, seguirlo, reaccionar a su vida. La tecnología prometió resolver la distancia y realmente lo hizo, podemos hablar con alguien en otro continente en tiempo real y en distintos formatos, podemos mantener vínculos que antes se hubieran perdido por la distancia geográfica.

Y sin embargo.

Estudios revelan que tanto el uso pasivo (scrollear sin interactuar) como el activo (publicar, comentar, participar) está asociado con un aumento sostenido en la sensación de soledad. El mecanismo es la comparación social constante, donde la vida del otro siempre parece más completa, más interesante, más acompañada. Sin poder entender que la pantalla muestra versiones editadas, que la brecha entre lo que se muestra y lo que se vive alimenta una sensación de carencia que ningún like puede cubrir.

Una investigación de la Universidad Estatal de Oregón publicada en octubre de 2025, indica que quienes acceden a plataformas digitales más de 22 veces al día tienen más del doble de probabilidad de sentirse solos que quienes las usan con menor frecuencia. No importa el tiempo total de uso, sino más bien su frecuencia. La interrupción constante, el hábito de chequear, de buscar validación, de posturear, de hasta medir el propio valor en notificaciones.

Parafraseando a B. Chul Han, la sociedad del rendimiento produce individuos agotados de optimizarse a sí mismos. Lo que conlleva como resultado una soledad nueva, que ya no se parece al aislamiento clásico que puede padecer un anciano carente de visitas. Su teoría va hacia la soledad del hiperconectado, la de aquellos que tienen quinientos contactos y no saben a quién llamar cuando algo sale mal de verdad.

Paradójicamente los más afectados con esta epidemia son (somos) aquellos que más crecieron(mos) con la tecnología. El mismo informe de la OMS reveló además, que entre el 17% y el 21% de las personas de entre 13 y 29 años se declaran solas, con los índices más altos entre los adolescentes.

La generación que nació con smartphone en la mano es la más sola de la que se tenga registro. En Argentina, el último relevamiento del OPSA-UBA (2025) confirma que los jóvenes de 18 a 29 años son el grupo más vulnerable en riesgo de trastorno de salud mental, con los niveles más altos de ansiedad, síntomas depresivos y riesgo suicida de toda la población encuestada.

¿Por qué nadie se sorprende de ese número?

Probablemente porque lo naturalizamos. Porque asumimos que la ansiedad y el aislamiento son el precio de vivir en esta época, como si fueran el costo inevitable de un progreso que no elegimos del todo pero al que ya no podemos renunciar.

Y sin embargo, el debate público en Argentina sobre salud mental sigue concentrado en lo que se puede recetar, internar o derivar. La soledad no entra en ninguna de esas categorías. No tiene código de diagnóstico propio. No tiene presupuesto ministerial, no tiene indicador oficial, aunque hay avances en la materia.

Lo que sí tiene es un mercado.

Las mismas plataformas que construyeron las condiciones del aislamiento ofrecen ahora aplicaciones de meditación, comunidades virtuales, apps de citas o encuentros sociales.

Pareciera que es el negocio de curar lo que el negocio enfermó. Quiero creer que no es el modelo de negocios, de vender la herramienta que fragmenta el vínculo para después vender la herramienta que promete repararlo.

No considero que las redes sociales hayan creado la soledad, ni mucho menos. Pero si la amplificaron sobre un terreno que ya estaba preparado para recibirla, una época caracterizada por el individualismo, con una cultura que premia la autonomía individual, donde se desconfía de lo colectivo. Donde las causas nobles y colectivas -que antes convocaban, orientaban, daban pertenencia- estan siendo cuestionadas, o bien han cambiado como la participación de espacios donde afloraba el sentido de pertenencia.

El mapa global de respuestas institucionales ya existe. El Reino Unido creó su Ministerio de la Soledad en 2018. Japón siguió en 2021. Alemania lanzó un programa nacional en 2023. Todos tomaron la misma decisión inicial: sacar la soledad del territorio de lo privado y nombrarla como responsabilidad colectiva.

En Argentina, ese movimiento todavía no llegó al nivel nacional. Pero algo está pasando en escala más chica. Córdoba lanzó el año pasado el primer Observatorio de la Soledad No Deseada del país, trabajó con el PNUD para capacitar a sus funcionarios, y este domingo 18 de mayo convoca al primer congreso nacional sobre el tema. También forma los primeros linkeadores sociales, personas entrenadas para detectar y acompañar a quienes viven en aislamiento, basándose en un modelo similar al de Madrid.

Incorporar la soledad como objeto de política pública ya es un avance significativo. Córdoba es pionera en el país con sus linkeadores sociales, y eso merece reconocerse. Pero no alcanza.

Sino más bien, falta algo más difícil y es asumir que la soledad no es un problema individual. Que no dice nada de quien la padece como persona, ni de su capacidad para construir vínculo, ni mucho menos de fallar en un mundo que premia a los bien conectados.

Es una consecuencia de cómo organizamos la vida colectiva. Y eso no debería decidirlo ninguna empresa de Silicon Valley .-

Fuentes y estudios citados:

Observatorio de la Soledad No Deseada, Córdoba - https://cordoba.gob.ar/presento-observatorio-soledad-no-deseada/

OPSA-UBA, relevamiento de salud mental en jóvenes (2025) - https://www.infobae.com/salud/2026/03/30/el-65-de-la-poblacion-argentina-enfrenta-riesgo-de-un-trastorno-mental-segun-un-informe-de-la-uba/

Universidad Estatal de Oregón, estudio sobre frecuencia de uso de redes y soledad (octubre 2025) - https://www.eltiempo.com/cultura/gente/estudios-vinculan-uso-excesivo-de-redes-sociales-con-mayor-nivel-de-soledad-adultos-de-30-a-70-y-jovenes-de-18-a-24-anos-muestran-mayor-aislamiento-3533199

OMS, informe sobre conexión social y salud (junio 2025) - https://www.who.int/es/news/item/30-06-2025-social-connection-linked-to-improved-heath-and-reduced-risk-of-early-death

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