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EL DIARIO digital
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La interna libertaria volvió a recalentarse y esta vez el foco apunta directo contra Manuel Adorni. Mientras Javier Milei permanece en Los Ángeles participando de actividades organizadas por el Instituto Milken, en la Casa Rosada ya se habla de una reunión de gabinete que podría convertirse en una verdadera olla a presión.
Según trascendió desde distintos sectores oficiales, Patricia Bullrich insistiría ante Milei con un pedido contundente: apartar a Adorni en medio del escándalo por las investigaciones sobre su patrimonio y presuntos gastos irregulares. La causa por enriquecimiento ilícito, que sigue de cerca el juez Ariel Lijo junto al fiscal Gerardo Pollicita, se transformó en un dolor de cabeza cada vez más incómodo para el oficialismo.
En el entorno de Bullrich aseguran que la dirigente ya le transmitió personalmente al Presidente lo que piensa y que volverá a hacerlo este viernes, cara a cara y delante del propio Adorni. La exministra viene mostrando señales cada vez más claras de autonomía política: en los últimos días mantuvo encuentros con referentes de la derecha regional, incluido José Antonio Kast en Chile, y también reactivó vínculos con dirigentes cercanos al expresidente Mauricio Macri.
Ese acercamiento no pasó desapercibido. En Balcarce 50 recuerdan que Macri ya había expresado meses atrás su rechazo a que Adorni reemplazara a Guillermo Francos en la jefatura de Gabinete. Ahora, con el escándalo creciendo, varios funcionarios empiezan a tomar distancia del vocero presidencial, incluso aunque todavía lo hagan en voz baja.
Dentro del gabinete hay malestar por cómo Adorni manejó públicamente las acusaciones. Algunos ministros consideran que sus explicaciones fueron insuficientes y cuestionan especialmente la estrategia comunicacional adoptada durante los últimos días. Tampoco cayó bien el cierre temporal de la sala de periodistas de Casa Rosada, una decisión que generó fuerte ruido interno y alimentó sospechas en plena crisis política.
Aun así, en el oficialismo predomina una idea: Milei no estaría dispuesto, por ahora, a soltarle la mano a uno de sus funcionarios más cercanos. Cerca del Presidente sostienen que desplazar a Adorni sería leído como una señal de debilidad frente a la presión mediática y opositora. "Si entregás a Adorni, después van por vos", habría sido la advertencia que uno de los ministros le transmitió al mandatario.
La tensión ya dejó de ser un rumor de pasillo y empieza a mostrar grietas concretas dentro del armado libertario. Mientras Bullrich gana volumen propio y varios dirigentes comienzan a despegarse del escándalo, Milei enfrenta una decisión delicada: blindar a su funcionario más cuestionado o intentar contener una interna que amenaza con explotar en pleno centro del poder.