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EL DIARIO digital
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Con el tablero internacional en movimiento, el gobierno de Javier Milei busca jugar en varias ligas al mismo tiempo. Este viernes combinó dos movimientos clave: siguió de cerca la entrada en vigencia del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, y en paralelo abrió negociaciones con Canadá para ampliar el mapa de alianzas.
La jornada tuvo como eje una reunión en la quinta de Olivos con el embajador argentino en Francia, Ian Sielecki, en el mismo día en que comenzó a aplicarse de forma provisoria el Acuerdo Interino de Comercio entre ambos bloques.
Un acuerdo que arranca pero todavía se discute
El entendimiento, firmado el 17 de enero, empezó a regir este 1° de mayo y abre una etapa de implementación que promete impacto a largo plazo.
Incluye liberalización comercial y de inversiones, una desgravación arancelaria progresiva de hasta 15 años y una reducción de barreras no arancelarias en bienes y servicios. También incorpora capítulos sensibles como materias primas críticas y cláusulas de protección ambiental.
En números, la Unión Europea eliminará aranceles sobre el 92% de las importaciones provenientes del Mercosur y dará acceso preferencial a otro 7,5%.
Pero no todo es festejo.
El frente europeo sigue dividido, y Francia aparece como uno de los principales focos de resistencia. El gobierno de Emmanuel Macron mantiene reparos por el impacto que el acuerdo podría tener en su sector agropecuario, lo que deja en claro que la batalla política dentro de Europa está lejos de cerrarse.
Teleconferencia de alto voltaje
Milei también participó de una teleconferencia junto a líderes clave del acuerdo: el presidente de Paraguay, Santiago Peña; el canciller brasileño Mauro Vieira; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y el titular del Consejo Europeo, Antonio Costa.
La foto política buscó mostrar unidad en el arranque del acuerdo, aunque debajo persisten tensiones que podrían condicionar su implementación plena.
Canadá, el otro frente que se abre
Mientras tanto, la Casa Rosada activó otro carril estratégico: el vínculo con Canadá.
Milei mantuvo una conversación con el primer ministro Mark Carney, en la que ambos destacaron los avances hacia un posible acuerdo de libre comercio entre Canadá y el Mercosur, una negociación que arrastra años de idas y vueltas desde 2018.
El dato no es menor: Ottawa considera al Mercosur como la quinta economía del mundo por tamaño agregado, lo que explica el interés en profundizar la relación.
La charla incluyó temas sensibles como inversiones en minería donde Canadá es uno de los principales actores en Argentina, comercio de minerales críticos, energía e incluso cooperación en defensa.
Una estrategia con varios frentes abiertos
El movimiento del Gobierno es claro: mientras intenta capitalizar la apertura comercial con Europa, busca sumar nuevos socios estratégicos que le permitan ampliar mercados y atraer inversiones.
Pero el desafío no es menor.
Convertir acuerdos en exportaciones reales, inversiones concretas y crecimiento económico sostenido es una tarea mucho más compleja que firmar documentos o participar en cumbres.
Y además, el contexto global no ayuda: tensiones políticas, resistencias internas en Europa y negociaciones que avanzan a distintas velocidades.
Por ahora, Milei juega a dos puntas: consolidar el vínculo con Europa y abrir la puerta a Canadá.
La pregunta es si esa doble apuesta terminará traduciéndose en resultados o quedará en otra promesa de integración que nunca termina de despegar.