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EL DIARIO digital
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No era una broma ni un sketch improvisado. Fue un operativo quirúrgico con un toque insólito que terminó donde tenía que terminar: con esposas. Así cayó Fabián Jesús Bravo, alias "Gordo Pey", señalado como uno de los narcos más pesados de San Martín. Y sí, lo encontraron gracias a una estrategia que parece sacada de una película: policías disfrazados de payasos.
Un golpe sorpresa con nariz roja
El despliegue estuvo a cargo de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos. Pero lo que marcó la diferencia no fue solo la inteligencia previa, sino el camuflaje: dos agentes caracterizados como payasos lograron moverse sin levantar sospechas en la zona.
Ese detalle tan ridículo como efectivo fue la llave para ubicar al objetivo sin alertarlo. Cuando quisieron reaccionar, ya era tarde.
Quién es el "Gordo Pey"
Detrás del apodo se esconde una figura con peso real en el mapa del delito. Según la investigación, Pey lideraba una organización criminal con control territorial, sostenido a fuerza de violencia y miedo.
La banda operaba con lógica empresarial:
- Roles bien definidos
- Comunicación en plataformas difíciles de rastrear
- Puntos de venta organizados
- Propiedades usadas como centros de acopio
- Un engranaje aceitado que le permitió mantenerse prófugo hasta ahora.
- La caída: primero ella, después él
- El operativo se ejecutó en el barrio Martín Fierro, donde Pey se ocultaba junto a su pareja, Joana Giménez, y sus hijos.
Primero cayó ella. Al detectar movimientos extraños, intentó escapar, pero fue reducida en el acto. Minutos después, los agentes ingresaron al domicilio y detuvieron a Pey sin margen de maniobra.
- Ambos quedaron imputados en causas pesadas: homicidio agravado y amenazas con armas de fuego.
La pista que los delató
La caída no fue casual. Detrás hubo semanas de inteligencia. Todo empezó con la detención de un familiar directo de Pey, Iván Abel Bravo, a quien le secuestraron un arsenal que incluía una pistola Glock 9 mm con numeración limada, droga y dinero en efectivo.
Ese arresto activó una cadena de seguimientos, cruces de datos y vigilancia sobre el círculo íntimo del prófugo. Así lograron reconstruir sus movimientos: alquileres temporarios, cambios constantes de domicilio y refugios en el oeste bonaerense.
Hasta que el cerco se cerró.
- Final de una cacería con sabor a escena surrealista
- La causa quedó en manos de la fiscal Alejandra Maico, quien ahora deberá avanzar sobre la estructura completa de la organización.
- Pero más allá del resultado judicial, el operativo deja una postal difícil de olvidar: narcos cayendo frente a payasos.
En el conurbano, la realidad volvió a superar a la ficción. Y esta vez, el show terminó con el telón bajando sobre uno de los nombres más buscados.