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Milei estalla contra el periodismo tras el cierre de la Sala: acusa delitos y escala la tensión en Casa Rosada

Milei estalla contra el periodismo tras el cierre de la Sala
Milei estalla contra el periodismo tras el cierre de la Sala

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El presidente Javier Milei volvió a encender la mecha. Esta vez, el blanco fueron los periodistas acreditados en Casa Rosada, a quienes no solo cuestionó, sino que directamente los calificó de "basuras inmundas" y los acusó de haber cometido delitos. El detonante: el cierre de la Sala de Periodistas tras un episodio que el Gobierno considera grave.

Un mensaje sin filtro y con destinatarios claros

Fiel a su estilo frontal —y cada vez más confrontativo— Milei utilizó sus redes para disparar munición gruesa contra la prensa. No hubo matices ni diplomacia: habló de un supuesto "delito" cometido por cronistas acreditados y los acusó de creerse por encima de la ley y la Constitución.

El mensaje, cargado de tensión política, no solo apunta a un hecho puntual, sino que refuerza una narrativa que el oficialismo viene construyendo desde hace meses: la desconfianza hacia buena parte del periodismo.

El episodio que desató el conflicto

Todo se desencadenó a partir de una situación que, en el entorno presidencial, califican como una violación de normas básicas de seguridad institucional. Un periodista acreditado habría filmado pasillos internos de la Casa Rosada utilizando una cámara oculta.

Ese hecho encendió alarmas en el Gobierno y derivó en una decisión tajante: cerrar la Sala de Periodistas, restringiendo el acceso habitual de los cronistas que cubren la actividad diaria del Ejecutivo.

De la restricción al choque político

Lo que podría haber quedado en una medida administrativa rápidamente escaló a un conflicto político y discursivo. El cierre de la Sala no solo afecta la dinámica de cobertura, sino que abre un frente sensible: la relación entre el poder y la prensa.

En ese terreno, las declaraciones de Milei no hacen más que profundizar la grieta. Acusar a periodistas de cometer delitos —sin detallar públicamente pruebas o responsables concretos— introduce un nivel de confrontación que tensiona aún más el clima.

Libertad de prensa en el centro del debate

El episodio vuelve a poner sobre la mesa una discusión incómoda: ¿hasta dónde llegan los límites del control institucional y dónde empieza la restricción a la labor periodística?

Mientras el Gobierno insiste en que hubo una falta grave que justifica las medidas, desde distintos sectores del periodismo ya se anticipan críticas por lo que consideran un endurecimiento en el acceso a la información pública.

Un conflicto que recién empieza

Lejos de cerrarse, el episodio promete nuevos capítulos. La combinación de decisiones restrictivas y declaraciones incendiarias configura un escenario de alta fricción entre el Gobierno y los medios.

En ese contexto, Milei parece haber elegido redoblar la apuesta. Y el periodismo, lejos de replegarse, se prepara para responder. La tensión, por ahora, no tiene techo.

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