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EL DIARIO digital
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La causa que incomoda al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acaba de sumar un dato que complica el relato oficial: un testigo clave aseguró que hubo 65.000 dólares acordados por fuera de la escritura en la compra de un departamento en Caballito. Traducido: una parte del negocio habría corrido por carriles paralelos.
El testimonio que agitó el expediente
Quien puso el tema sobre la mesa fue Pablo Martín Feijoo, hijo de una de las jubiladas vendedoras. Declaró en Comodoro Py ante el fiscal Gerardo Pollicita y sostuvo que ese dinero extra se pactó para cubrir refacciones previas del inmueble.
Según su versión, él mismo había invertido en las mejoras y acordó con Adorni recuperar ese monto una vez cerrada otra operación inmobiliaria. Todo, claro, fuera del contrato formal.
Números que no cierran del todo
La operación ya venía bajo la lupa. El departamento ubicado sobre la calle Miró se vendió en 230.000 dólares, lejos de los 300.000 iniciales. Hubo un anticipo de 30.000 y el resto se financió en condiciones poco habituales: un año de plazo, sin intereses.
Ese esquema, sumado ahora al supuesto pago "en negro", es lo que la Justicia intenta desmenuzar: si hubo dinero no declarado y si el patrimonio del funcionario guarda coherencia con sus ingresos.
Confianza, intermediarios y vínculos
Feijoo no fue un actor secundario. Participó activamente en la compra previa del inmueble y luego en su reventa. Además, mantenía una relación de cercanía con Adorni sus hijos comparten entorno escolar, un detalle que podría explicar condiciones poco convencionales en la negociación.
La pregunta que sobrevuela es simple: ¿fue una operación entre conocidos con términos flexibles o un esquema armado para disimular montos?
Lo que viene en la causa
El expediente sigue escalando. En las próximas semanas declararán otros protagonistas, entre ellos el empresario Leandro Miano, que deberá aportar documentación y su teléfono.
La Justicia busca reconstruir el circuito completo del dinero. No solo cuánto se pagó, sino cómo, cuándo y por dónde circuló.
Una línea fina
El caso se mueve en una zona gris conocida: operaciones inmobiliarias con valores "oficiales" y montos paralelos. Lo que en el mercado muchas veces se naturaliza, en un funcionario público se convierte en un problema serio.
Porque acá no se discute solo una compra. Se discute transparencia. Y en ese terreno, cualquier cifra fuera de los papeles pesa el doble.