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EL DIARIO digital
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Mientras el consumo interno sigue caminando por la cornisa, hay un fenómeno que crece sin pedir permiso: las compras en el exterior vía courier. En marzo, los argentinos gastaron US$103 millones, un salto del 123% interanual que no solo rompe marcas, sino que confirma un cambio de hábito cada vez más consolidado.
El dato relevado por la consultora Analytica no es aislado. En el primer trimestre, las importaciones bajo este sistema ya acumulan US$284 millones, el nivel más alto registrado para ese período. Traducido: cada vez más gente prefiere comprar afuera, incluso en un contexto de ingresos golpeados.
Dólar, precios y una ecuación tentadora
Hay una explicación que sobrevuela todo: el tipo de cambio. Con un dólar relativamente estable o incluso en retroceso en algunos momentos, los precios internacionales empiezan a resultar más competitivos que los locales.
A eso se suma otro dato incómodo: aunque el salario en pesos pierde poder de compra, medido en dólares mostró cierta recuperación reciente. Resultado: comprar en plataformas del exterior deja de ser un lujo y empieza a parecer una jugada lógica.
Cómo funciona el sistema (y por qué explotó)
El esquema "puerta a puerta" simplifica todo. Comprás online, el courier se encarga del traslado y el paquete llega directo a tu casa, sin el viejo laberinto burocrático.
- Pero no es un vale todo. Hay reglas claras:
- Peso máximo: hasta 50 kg por envío.
- Valor límite: US$3000 por paquete.
- Cantidad: sin tope en courier (más flexible que el Correo Argentino).
- Beneficio impositivo: hasta US$400 sin pagar derechos de importación ni tasa estadística (aunque el IVA sigue vigente).
Además, no hace falta declarar el envío en Agencia de Recaudación y Control Aduanero cuando llega por courier, lo que agiliza todavía más el proceso.
- Lo que no pasa (y no va a pasar)
- No todo se puede traer. La Aduana mantiene restricciones firmes sobre ciertos productos:
- Mercadería con fines comerciales
- Armas y explosivos (salvo permisos especiales de la Agencia Nacional de Materiales Controlados)
- Sustancias prohibidas
- Bienes culturales o arqueológicos
- Electrodomésticos de gran porte (línea blanca)
- Un cambio de época silencioso
Lo que antes era una práctica marginal hoy empieza a parecerse a un nuevo estándar de consumo. Más oferta, mejores precios relativos y menos trabas: la combinación es difícil de frenar.
El desafío ahora no es solo logístico o fiscal. Es comercial. Porque mientras el "puerta a puerta" gana terreno, el mercado local empieza a sentir el golpe. Y la pregunta ya no es si este boom va a continuar, sino quién se adapta primero a esta nueva forma de comprar.