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A un año sin Francisco: misas, símbolos y una despedida que sigue latiendo en Argentina

A un año sin Francisco
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El calendario marcó una fecha imposible de esquivar. A un año de la muerte de Papa Francisco, la Argentina vuelve a mirarse en el espejo de su figura más universal. No es solo liturgia: es memoria, identidad y una necesidad casi visceral de sostener vivo un legado que incomodó, sacudió y también abrazó.

Luján, el corazón del homenaje

El epicentro será la Basílica de Luján, donde la Iglesia concentrará el acto principal. A las 17, bajo el lema "memoria agradecida" y "compromiso misionero", se celebrará una misa que busca algo más que recordar: reactivar el ADN pastoral que Bergoglio imprimió durante sus años al frente del Vaticano.

La ceremonia estará encabezada por Marcelo Colombo, con presencia de figuras clave del episcopado. La consigna es clara: no dejar que el mensaje de Francisco se archive en la nostalgia.

Flores, el barrio donde todo empezó

En paralelo, el homenaje tendrá un tono más íntimo en la Basílica de San José de Flores, el lugar donde nació la vocación del joven Bergoglio. Allí, a las 20, el arzobispo Jorge García Cuerva encabezará una misa cargada de simbolismo.

No es un dato menor: Flores no es solo geografía, es origen. Es el punto donde el futuro Papa empezó a construir una mirada que luego incomodaría a propios y ajenos.

Un país que replica el ritual

El homenaje no se limita a Buenos Aires. En todo el país habrá misas, encuentros y gestos comunitarios. Desde la Catedral de Santiago del Estero hasta parroquias en Rosario y San Juan, la postal se repite: altares llenos, fieles en silencio y una figura que sigue generando devoción.

Incluso en Roma, en la Basílica de Santa María la Mayor —donde descansan sus restos—, habrá celebraciones especiales. Un puente simbólico entre el Vaticano y su tierra natal.

La calle también habla

La conmemoración no se queda dentro de las iglesias. En el Obelisco de Buenos Aires se proyectará una de sus frases más filosas: "Nadie se salva solo". Un mensaje que, en tiempos de grietas profundas, suena más actual que nunca.

Habrá además murales, muestras fotográficas y hasta la plantación de un "Olivo de la Paz" en Plaza Flores. Gestos que mezclan arte, fe y política, en una combinación muy propia del legado de Francisco.

Un legado que no se domestica

A un año de su muerte, la figura de Papa Francisco sigue generando algo que pocos líderes logran: incomodidad y admiración al mismo tiempo. Fue el Papa que habló de los pobres, que tensó con el poder y que obligó a la Iglesia a mirarse hacia adentro.

- Los homenajes de hoy no son solo un acto de fe. Son, también, una disputa por su significado.

- Porque Francisco no fue un recuerdo cómodo. Y quizás por eso, todavía duele… y todavía convoca.

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