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EL DIARIO digital
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El ajuste no se detiene y esta vez el bisturí cayó sobre el negocio de la salud privada. El Gobierno de Javier Milei volvió a avanzar con su plan de "depuración" y decidió dar de baja a cuatro nuevas empresas de medicina prepaga que, según la versión oficial, no cumplían con los requisitos mínimos para seguir en carrera.
La medida fue ejecutada por la Superintendencia de Servicios de Salud, el organismo que viene encabezando una poda sistemática del padrón. ¿El argumento? Falta de actividad real, escasa o nula cartera de afiliados y, en algunos casos, estructuras que apenas existían en los papeles.
Las prepagas que quedaron fuera del sistema
- En esta nueva tanda, las firmas afectadas son:
- Su Medicina Asistencia
- Instituto Panamericano de Salud
- Imedical
- Seres
Cuatro nombres que ahora pasan a engrosar la lista de empresas descartadas en un proceso que ya dejó un tendal: más de 160 entidades rechazadas desde el inicio de la gestión libertaria.
Un "reordenamiento" que levanta temperatura
Desde el oficialismo lo venden como una limpieza necesaria. Hablan de "transparencia", "reglas claras" y "competencia real". Traducido: si no tenés afiliados y no podés demostrar que operás de verdad, te sacan del tablero sin anestesia.
Pero detrás del discurso técnico hay una jugada política evidente: achicar el universo de prestadores, ordenar un sistema históricamente desbordado y, de paso, marcar territorio en un sector donde la regulación siempre fue difusa.
El antecedente inmediato
Hace apenas un mes, el Gobierno ya había eliminado otras diez prepagas en un movimiento similar. Entre ellas, mutuales, círculos médicos y pequeñas estructuras que tampoco lograron superar el filtro oficial.
El mensaje es claro: la Superintendencia de Servicios de Salud no está dispuesta a sostener sellos vacíos. El padrón, aseguran, tiene que reflejar empresas reales, con afiliados reales y prestaciones verificables.
Lo que viene
El proceso no parece tener techo. En la Casa Rosada insisten en que seguirán revisando el registro y que nuevas bajas podrían anunciarse en cualquier momento. En un sistema donde abundaron durante años las zonas grises, el Gobierno decidió prender la luz aunque eso implique dejar a varios jugadores afuera del negocio.
La pregunta que queda flotando es incómoda: ¿se trata de una depuración genuina o del inicio de una reconfiguración más profunda del mapa de la salud privada en Argentina?