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EL DIARIO digital
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La diplomacia dejó de hablar en voz baja. Esta vez, el choque fue directo, sin eufemismos y con destinatario claro: Peter Lamelas. Desde la Embajada de China en Buenos Aires salieron al cruce con un mensaje que no buscó matices: menos discurso y más acción concreta para el desarrollo argentino.
El detonante fueron declaraciones del diplomático estadounidense en Salta, donde cuestionó la relación entre Argentina y el gigante asiático. La respuesta china no tardó y llegó en formato de comunicado oficial, cargado de reproches y con una narrativa que mezcla economía, geopolítica y un mensaje implícito a la región.
"Difamación" y Guerra Fría reciclada
Desde la sede diplomática china acusaron a Lamelas de "atacar y difamar deliberadamente" la cooperación bilateral. Pero fueron más allá: señalaron que sus dichos responden a una lógica de "Guerra Fría", con una mirada de bloques y esferas de influencia que según Beijing ya quedó fuera de época.
El tono no fue casual. China buscó instalar que Washington todavía juega con reglas viejas en un tablero que cambió hace rato.
La contradicción incómoda de Washington
Uno de los puntos más punzantes del comunicado fue la acusación de "doble vara". China expuso un dato incómodo: miles de empresas estadounidenses operan en su territorio, con inversiones millonarias y crecimiento sostenido.
En ese contexto, la crítica fue quirúrgica: Estados Unidos no puede beneficiarse del vínculo económico con China y, al mismo tiempo, cuestionar a otros países por hacer exactamente lo mismo.
En el medio aparece la figura de Donald Trump, citada por la propia embajada china para recordar que incluso desde Washington se ha reconocido la centralidad del vínculo bilateral.
Argentina, en el medio de la pulseada
El mensaje también tuvo un destinatario indirecto pero clave: la Argentina. China remarcó que la relación con América Latina y en particular con Buenos Aires se basa en cooperación "sin cálculos geopolíticos", un concepto que suena más a posicionamiento estratégico que a simple declaración diplomática.
La frase final del comunicado fue, en realidad, el golpe más directo: en lugar de advertir sobre la "amenaza china", Estados Unidos debería hacer "algo concreto" por el desarrollo argentino.
Un tablero que se recalienta
Detrás del cruce hay algo más profundo que un intercambio de declaraciones. Es la disputa por influencia en América Latina, con Argentina como pieza relevante en términos económicos, energéticos y geopolíticos.
Lo que antes se discutía en privado, ahora se expone sin filtro. Y el mensaje es claro: la competencia entre potencias ya no se disimula. Se declara. Y se juega, cada vez más, en territorio argentino.