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EL DIARIO digital
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La investigación por el femicidio de Agostina Vega sigue sumando testimonios que ayudan a reconstruir las últimas horas antes de la desaparición de la adolescente de 14 años. En las últimas horas, tomó relevancia la declaración de un hombre que convivió durante un mes con Claudio Barrelier, el principal acusado por el crimen, y que estuvo junto a él hasta el mismo día en que se perdió el rastro de la menor.
Su relato aporta detalles sobre la rutina del sospechoso, los encuentros que mantuvo con la familia de Agostina y una observación que hoy genera interrogantes entre quienes siguen de cerca el caso.
Un mes bajo el mismo techo
Según declaró, conoció a Barrelier en agosto de 2025 a través de amistades vinculadas al club Instituto. Tiempo después, el 23 de abril, se instaló en la vivienda donde residía el ahora imputado junto a su pareja, Marianela, y la hija de ambos.
Durante el tiempo que compartieron el domicilio, aseguró no haber observado comportamientos violentos ni situaciones que le despertaran sospechas.
"Nunca vi una actitud agresiva ni nada que me hiciera desconfiar", sostuvo.
Incluso relató que Barrelier le había comentado sobre una causa judicial previa y le aseguró que era víctima de una falsa acusación relacionada con cuestiones políticas.
El último día en que vio a Agostina
El testigo reconstruyó además la jornada del sábado 23 de mayo, fecha clave para la investigación.
Según su versión, alrededor de las 13.30 salió junto a Barrelier rumbo a un complejo deportivo donde este debía disputar un partido de fútbol. Allí también se encontraban Melisa Heredia, madre de Agostina, y sus hijos.
Uno de los episodios que recordó con precisión ocurrió durante ese encuentro.
"Agostina le pidió el número de teléfono a Claudio. Su mamá estaba al lado y le recordó que no se olvidara de pasárselo", contó.
Más tarde, ambos asistieron a un cumpleaños en Villa Salais, donde nuevamente coincidieron con la familia de la adolescente.
Según relató, durante gran parte de la celebración Agostina permaneció jugando con su hermano menor, mientras que Barrelier y Melisa mantuvieron una conversación apartados del resto de los invitados.
"Los vi hablando varias veces, aunque yo estaba más alejado porque compartía con otras personas del cumpleaños", explicó.
De acuerdo con su testimonio, ese fue el último momento en que vio a Agostina con vida.
La frase que llamó la atención de los investigadores
Uno de los aspectos más impactantes de la declaración surgió cuando recordó el estado en que encontró la vivienda durante esos días.
"Habían puesto un acolchado blanco y estaba todo muy limpio", afirmó.
La observación adquirió relevancia a partir de la hipótesis que manejan los investigadores sobre lo ocurrido dentro de la casa durante las horas posteriores a la desaparición de la adolescente.
El testigo también reveló que regresó al domicilio el domingo al mediodía. Según la línea investigativa que sigue la fiscalía, para ese momento Agostina ya habría sido asesinada y sus restos todavía se encontrarían dentro de la vivienda.
Pese a ello, aseguró que no percibió nada extraño durante su breve paso por el lugar.
Una pieza clave para reconstruir la cronología
Los investigadores consideran que su testimonio puede resultar determinante para establecer con mayor precisión los movimientos de Barrelier antes y después de la desaparición de Agostina.
La reconstrucción de horarios, encuentros y desplazamientos podría aportar elementos relevantes para esclarecer qué ocurrió durante las horas críticas que precedieron al crimen que conmociona a Córdoba.
Mientras la causa avanza y continúan incorporándose pruebas y declaraciones, cada nuevo testimonio contribuye a completar el rompecabezas de uno de los casos más impactantes de los últimos tiempos en la provincia.
Cabe recordar que los hechos relatados forman parte de una investigación judicial en curso y que será la Justicia la encargada de determinar las responsabilidades penales correspondientes.