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EL DIARIO digital
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Tormentas más intensas y frecuentes
González explicó que los eventos climáticos actuales responden a un patrón que se viene consolidando en los últimos años.
"Las tormentas intensas no son necesariamente más fuertes que antes, pero sí mucho más frecuentes", señaló, aludiendo al fenómeno de El Niño y a la aparición de "superceldas" que descargan grandes volúmenes de agua en lapsos muy cortos.
Este comportamiento genera un colapso inmediato del sistema de drenaje urbano, diseñado para condiciones menos extremas. En ese contexto, la tormenta del viernes provocó anegamientos generalizados en distintos puntos de la ciudad.
Respuesta de emergencia: bombas y comité de crisis
Ante la magnitud del evento, el Gobierno provincial activó el comité de crisis y desplegó un operativo conjunto con el municipio. Entre las medidas adoptadas se destacó la instalación de bombas arroceras equipos de gran caudal utilizados habitualmente en el agro para acelerar el desagote de la laguna Don Tomás y sus cuencos asociados.
Según González, actualmente funcionan múltiples equipos de bombeo que permiten trasladar el excedente hídrico hacia el Bajo Giuliani, el principal punto de descarga de la ciudad. "El sistema está funcionando y el nivel del agua está bajando", aseguró.
Piñeiro, por su parte, confirmó que hay ocho bombas operativas en la laguna y desmintió versiones sobre equipos abandonados, aunque reconoció la necesidad de monitorear permanentemente la infraestructura.
Responsabilidades compartidas y tensiones
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la distribución de responsabilidades. Desde el APA remarcaron que, por ley, los servicios públicos son competencia primaria del municipio, aunque la provincia acompaña con recursos técnicos y operativos.
La coordinación, según ambos funcionarios, fue efectiva durante la emergencia. Sin embargo, el debate se trasladó rápidamente al plano estructural: ¿quién debe financiar las obras necesarias para evitar nuevas inundaciones?
Obras pendientes y financiamiento paralizado
Tanto González como Piñeiro coincidieron en que la solución de fondo requiere inversiones de gran escala que exceden las capacidades locales. En ese sentido, mencionaron el proyecto de desagüe de la calle Santa Cruz, una obra clave valuada en miles de millones de pesos que quedó trunca tras el cambio de políticas a nivel nacional.
"Son obras que necesitan financiamiento nacional o internacional, como el del BID. Ni el municipio ni la provincia pueden afrontarlas solos", explicó Piñeiro.
La paralización de estos proyectos, sumada a la falta de nuevos esquemas de financiamiento, configura un escenario incierto para el desarrollo de infraestructura hídrica en la capital pampeana.
Problemas estructurales y conductas sociales
Más allá de las grandes obras, los funcionarios también señalaron factores cotidianos que agravan la situación. Entre ellos, la conexión ilegal de desagües pluviales al sistema cloacal, una práctica extendida que provoca el colapso de las redes durante lluvias intensas.
A esto se suman conductas urbanas como la circulación a alta velocidad en calles anegadas, que genera oleajes y empeora el ingreso de agua a viviendas.
Una ciudad que creció sin acompañamiento
El diagnóstico es claro: Santa Rosa ha crecido sin una expansión equivalente de su infraestructura pluvial. Toda el agua de la ciudad converge en la laguna Don Tomás, que funciona como punto de acumulación antes de su descarga final.
"El problema es que no tenemos un río que se lleve el agua. Necesitamos un lugar de disposición final y obras que acompañen ese crecimiento", explicó González.
Reclamos, enojo social y déficit de comunicación
Durante la entrevista también se reflejó el malestar de los vecinos, afectados por inundaciones en viviendas, vehículos dañados y pérdidas materiales. Los conductores del programa plantearon la necesidad de mayor transparencia y comunicación por parte de las autoridades.
Ambos funcionarios defendieron el trabajo realizado y la coordinación entre niveles del Estado, aunque admitieron que el desafío de fondo sigue pendiente.
El desafío: de la emergencia a la planificación
La conclusión que dejó el diálogo es contundente: las respuestas de emergencia funcionan, pero no alcanzan. Sin inversiones estructurales y un esquema de financiamiento sostenido, la ciudad seguirá expuesta a eventos cada vez más frecuentes.
El cambio climático ya no es una hipótesis, sino una variable concreta que redefine la planificación urbana. En Santa Rosa, la urgencia ya dejó de ser solo meteorológica: es política, económica y estructural.