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EL DIARIO digital
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Por Adrián Ravier. Doctor en Economía Aplicada, Presidente de LLA en La Pampa y Diputado Nacional
Mayor transparencia en una única boleta. Uno de los mayores desafíos de nuestro sistema actual son las irregularidades el día de elecciones. Todos hemos escuchado alguna vez o vivido incluso el robo de boletas o la falta de ellas de fuerzas minoritarias a lo largo del transcurso de la jornada electoral. Con la BUP, este problema desaparece de raíz. Al presentar a todos los candidatos en un solo documento oficial impreso, que es entregado en mano en cada mesa al momento de la votación, se garantiza que todas las opciones tengan una oportunidad. De esta forma, el nuevo sistema no le otorga ventajas a los partidos que cuentan con un aparato más robusto para reponer boletas o fiscalizar, sino que se las concede a aquel que, con su propuesta y en igualdad de condiciones, logra convencer al ciudadano.
La BUP también es el antídoto contra prácticas arcaicas como el "voto cadena" y la circulación de boletas falsas. Este sistema anula las prácticas fraudulentas más comunes, lo que nos llevaría a una competencia más justa.
Menos costoso y más sustentable. La impresión masiva de millones de boletas muchas de las cuales terminan en la basura sin siquiera ser utilizadas representa un despilfarro de fondos en impresión y logística que los pampeanos no podemos permitirnos.
La transición hacia la BUP no solo implica un ahorro significativo de recursos públicos, sino que, además, reduce drásticamente el consumo de papel, y, en consecuencia, el impacto ambiental.
Mayor seguridad jurídica. Un sistema de boleta única facilita el conteo para las autoridades de mesa. Menos papeles que manipular significan menos errores humanos y menos discrecionalidad. Es un paso importante para que el resultado sea el reflejo fiel, exacto e incuestionable de lo que la ciudadanía decidió.
El debate en La Pampa no se trata de si debemos reformar el sistema, sino sobre cómo hacerlo de la mejor manera posible.
Con la BUP, votar no debería ser complejo, más bien, todo lo contrario, el nuevo sistema debería simplificarle la vida al pampeano. Al poder contar con una oferta clara en un formato ágil, se facilita el voto informado. La práctica de "cortar boleta" muchas veces engorrosa y propensa a errores que anulan el voto se reemplaza, de esta manera, por una simple cruz en categorías separadas.
A su vez, la logística en las escuelas pampeanas tiene la oportunidad de ganar la misma agilidad de la que ya fuimos testigos en las elecciones nacionales. La eliminación del sobre y la practicidad de la cabina de votación reducen las filas y el tiempo de espera, haciendo que el acto de sufragar sea una experiencia rápida y eficiente.
Lograr implementar este modelo más transparente, eficiente y justo en La Pampa va a requerir
un compromiso de unidad por parte de todos los actores políticos, incluyendo al oficialismo justicialista, y también al frente opositor. Se trata de una oportunidad única de mostrar que el oficialismo también acepta que la experiencia de octubre de 2026 con la BUP fue más transparente, y en definitiva más democrática. Al respecto, tanto el Pro como la UCR sentaron precedente con dos proyectos de ley presentados en 2024, los que aún hoy cuentan con estado parlamentario. LLA, por su parte, viene trabajando una propuesta alternativa en este 2026 que presenta varios puntos de coincidencia con lo propuesto en 2024, pero con algunos factores que consideramos superadores.
Como presidente de La Libertad Avanza en La Pampa y como Diputado Nacional invito a los actores políticos a abrir un debate sobre la implementación de la Boleta Única de Papel. Es momento de que la política pampeana esté a la altura de las circunstancias y entregue a sus ciudadanos un sistema electoral acorde al siglo XXI.