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EL DIARIO digital
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La trama inmobiliaria que involucra a Manuel Adorni sumó un capítulo incómodo en los tribunales de Comodoro Py. Una escribana aportó datos que encendieron todas las alarmas: un departamento en Caballito pagado con condiciones poco habituales anticipo en dólares, saldo a un año y, lo más llamativo, sin interés.
La declaración de Adriana Mónica Nechevenko ante el fiscal Gerardo Pollicita dejó al descubierto una operatoria difícil de explicar en el mercado tradicional. Según detalló, la compra se cerró con USD 30.000 de entrada y un saldo de USD 200.000 a cancelar en 12 meses, sin recargo financiero. Un esquema que, en el mundo real de las propiedades, no abunda.
Las vendedoras, dos jubiladas Claudia Sbabo y Beatriz Viegas, debían declarar, pero sus testimonios quedaron en pausa tras un pedido de la defensa. Mientras tanto, la escribana fue clara en un punto clave: no tiene información sobre el origen del dinero utilizado en las operaciones. Y ahí es donde la causa empieza a espesarse.
Porque no se trata de una sola compra. La investigación detecta al menos tres movimientos inmobiliarios vinculados a Adorni: el departamento en Caballito, otra unidad en Parque Chacabuco y una casa en el country Indio Cuá, en Exaltación de la Cruz. En uno de esos casos, incluso, aparece un esquema diferente: una hipoteca por USD 100.000 con una tasa del 11%, otorgada por particulares.
El contraste entre operaciones algunas con interés elevado y otras sin costo financiero es uno de los puntos que ahora analiza la Justicia. El foco está puesto en algo más profundo: reconstruir el circuito del dinero y determinar si los ingresos declarados por el funcionario y su entorno pueden sostener ese nivel de adquisiciones.
En paralelo, el juez Ariel Lijo activó la maquinaria judicial y ordenó allanamientos en las oficinas de Rucci Propiedades, clave en la operación. Los procedimientos, realizados en Liniers, Mataderos y Villa del Parque, apuntan a secuestrar documentación, registros digitales y cualquier rastro que permita reconstruir la transacción.
Los investigadores buscan de todo: contratos, tasaciones, mensajes, correos, recibos. Incluso, la pista de un intermediario identificado como "Pablo" aparece en el radar judicial. Cada detalle puede ser determinante.
Antes de retirarse, la escribana intentó bajar el tono: negó la existencia de préstamos y explicó que las operaciones se encuadran en la figura de "compraventa con hipoteca por saldo de precio". Un tecnicismo legal que, lejos de cerrar el caso, abre más interrogantes.
La causa avanza y el margen de maniobra se achica. Porque cuando las cifras no cierran y los mecanismos no encajan, la pregunta ya no es si hubo una operación inusual, sino qué hay detrás de ella. Y en ese terreno, la Justicia recién empieza a cavar.
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