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EL DIARIO digital
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El número llegó y en la Casa Rosada no dudaron: celebración inmediata, mensajes en cadena y un intento claro de instalar narrativa. Con el 28,2% de pobreza en el segundo semestre de 2025 según el INDEC el oficialismo salió a capitalizar una baja que, en términos estadísticos, es contundente. En términos políticos, bastante más discutida.
La caída interanual fue de 9,9 puntos frente al mismo período de 2024. En paralelo, la indigencia se ubicó en 6,3%. Traducido a personas: alrededor de 13,5 millones de argentinos siguen siendo pobres y unos 3 millones están en la indigencia.
El primero en salir a marcar la cancha fue el presidente Javier Milei. Desde redes sociales, dejó su clásico mensaje sin matices: "La pobreza sigue bajando. Dato, no relato".
El eco fue inmediato dentro del gabinete. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, replicó el mensaje oficial, mientras que el ministro de Economía, Luis Caputo, fue más técnico pero igual de enfático: "Es la más baja en más de siete años".
Caputo, además, apuntó a consolidar el relato económico del Gobierno: crecimiento, desinflación y programas sociales "sin intermediarios" como pilares de la mejora.
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, optó por la síntesis quirúrgica: "Fin". Mientras tanto, Federico Sturzenegger completó el combo con una lectura ideológica: menos inflación, más crecimiento y asistencia "inteligente".
El oficialismo mostró disciplina total. No hubo matices, ni prudencia. Todo fue lectura positiva.
El dato tiene un peso simbólico fuerte: es el nivel más bajo desde 2018, durante la gestión de Mauricio Macri.
Pero también deja preguntas incómodas sobre la mesa: más de 13 millones de pobres siguen siendo una cifra estructuralmente alta, la mejora llega después de un pico crítico del 52,9% a comienzos de 2024 y la pobreza infantil continúa en niveles alarmantes.
El Gobierno encontró en el dato un argumento potente para sostener su rumbo económico. Pero la foto completa es menos lineal de lo que sugieren los posteos.
Porque si bien la pobreza baja, el desafío real es sostener esa tendencia sin que vuelva a dispararse ante el menor sacudón. Y en una economía históricamente volátil como la argentina, ese "detalle" nunca es menor.