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EL DIARIO digital
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El dato llegó con olor a alivio, pero también con gusto a discusión. La pobreza en la Argentina cayó al 28,2% en el segundo semestre de 2025, según el INDEC, y marcó su nivel más bajo en siete años. En números concretos: cerca de 13 millones de personas siguen bajo la línea de pobreza.
La cifra representa una baja de 3,4 puntos respecto al primer semestre y un desplome de 9,9 puntos en la comparación interanual. El Gobierno salió rápido a capitalizar el dato. El ministro de Economía, Luis Caputo, no dudó en celebrarlo públicamente: "Es la más baja en más de siete años".
Pero detrás del número frío, la realidad es más áspera.
La mejora existe, pero no es pareja
El descenso es innegable, pero la desigualdad sigue marcando la cancha.
- Niños hasta 14 años: 41,3% en situación de pobreza
- Jóvenes (15 a 29): 32,6%
- Adultos (30 a 64): 24,6%
- Mayores de 65: 9,7%
El dato más incómodo es el de la infancia: casi la mitad de los chicos sigue creciendo en condiciones de pobreza. Un número que relativiza cualquier festejo.
El mapa que incomoda
Las diferencias regionales vuelven a exponer una Argentina partida:
NEA: 32,7% (la más alta)
NOA: 28,4%
Gran Buenos Aires: 28,3%
Patagonia: 25,4% (la más baja)
Región Pampeana: 26,2%
El norte sigue siendo el epicentro de la vulnerabilidad, mientras que el sur y la zona pampeana muestran mejores indicadores, aunque lejos de un escenario ideal.
De un pico alarmante a una baja acelerada
El Gobierno pone el foco en el recorrido reciente: en el primer semestre de 2024, la pobreza había trepado a un crítico 52,9%, con una indigencia del 18,1%. Desde entonces, la caída acumulada es fuerte:
Pobreza: -24,7 puntos
Indigencia: -11,8 puntos (hoy en 6,3%)
El relato oficial habla de recuperación. La oposición, de rebote estadístico tras un shock inicial.
El dato y el relato
La baja al 28,2% es, sin dudas, una señal positiva. Pero no alcanza para cantar victoria. Porque mientras los indicadores mejoran, millones de argentinos siguen atrapados en la fragilidad económica.
La pregunta de fondo no es cuánto bajó la pobreza, sino cuán sostenible es esta mejora. Y, sobre todo, si alguna vez dejará de ser noticia que en el país haya millones de personas que no llegan a fin de mes.