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Karina Milei blinda a Adorni en medio del escándalo y el Gobierno denuncia una "operación" en su contra

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En plena tormenta política, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, salió a marcar la cancha con un mensaje sin fisuras: respaldo total al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en medio de denuncias que sacuden a la Casa Rosada.

"Mi apoyo, intacto", escribió en redes, en lo que no fue solo una muestra de lealtad política, sino una señal clara de que el oficialismo no piensa ceder terreno ante lo que considera una ofensiva mediática y judicial.

Un escándalo con múltiples frentes

El caso explotó tras la difusión de denuncias sobre el patrimonio de Adorni, que incluyen desde la supuesta omisión de bienes en su declaración jurada hasta el uso de vuelos privados y la presencia de su esposa en una comitiva oficial.

La situación escaló rápidamente: hubo presentaciones judiciales, presión mediática y un interrogante que empezó a instalarse en el corazón del poder —hasta dónde podía sostenerse el funcionario.

Adorni, por su parte, intentó desactivar la bomba. Aseguró que su patrimonio fue construido antes de ingresar al Estado y que no tiene "nada que esconder". Sin embargo, evitó dar precisiones sobre algunos episodios sensibles, como el viaje a Punta del Este, lo que alimentó aún más las sospechas.

Milei cierra filas y redobla la apuesta

El respaldo de Karina no fue aislado. El propio Javier Milei también salió a jugar fuerte, apuntando contra lo que definió como "operetas" impulsadas por la "vieja política".

La estrategia oficial es evidente: transformar la defensa en ataque. No se trata solo de despejar dudas sobre Adorni, sino de instalar que detrás de las denuncias hay un intento de desgaste político contra el Gobierno.

La oposición aprieta y la justicia avanza

Del otro lado, las acusaciones no se detienen. Entre quienes impulsaron las denuncias aparece la diputada Marcela Pagano, que amplió la presentación por presunto enriquecimiento ilícito y puso bajo la lupa la evolución patrimonial del funcionario.

La justicia ya interviene en distintos expedientes y deberá determinar si hay irregularidades o si, como sostiene el oficialismo, todo forma parte de una maniobra política.

Mucho más que un caso individual

El episodio Adorni se convirtió en algo más que una polémica puntual: es una prueba de resistencia para el Gobierno. En un contexto donde cada funcionario está bajo escrutinio, el manejo de esta crisis puede marcar un precedente.

Por ahora, la señal desde la cima del poder es contundente: no hay fisuras internas, y el respaldo político está garantizado.

Pero en política, cuando el ruido crece, la estabilidad nunca está asegurada.

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