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Científicos descubren una bacteria intestinal que podría explicar por qué la memoria empeora con la edad

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Un nuevo estudio científico encendió el interés de la comunidad médica al identificar una bacteria intestinal que podría estar directamente vinculada al deterioro de la memoria con el paso de los años. La investigación fue publicada en la prestigiosa revista Nature y apunta a un mecanismo biológico que conecta el intestino con el cerebro.

El trabajo, realizado por científicos de varias universidades internacionales, sugiere que el envejecimiento no solo afecta al cerebro de forma directa, sino que también modifica el microbioma intestinal, alterando la comunicación entre ambos órganos.

La bacteria que podría acelerar el deterioro cognitivo

Los investigadores detectaron que una bacteria llamada Parabacteroides goldsteinii tiende a proliferar a medida que el organismo envejece. Según el estudio, este microorganismo produce moléculas que desencadenan una respuesta inflamatoria en el sistema inmunológico.

Ese proceso termina afectando al Nervio vago, uno de los principales canales de comunicación entre el intestino y el cerebro.

Cuando esa señal se debilita, la consecuencia puede ser una disminución en la memoria y en la capacidad de aprendizaje.

Experimentos con ratones que sorprendieron a los científicos

El estudio comparó ratones jóvenes de dos meses con ratones viejos de 18 meses, una diferencia que equivale aproximadamente a comparar a un adolescente con un adulto de mediana edad.

Durante el experimento, los científicos colocaron a ambos grupos en la misma jaula durante un mes. Con el tiempo, los ratones jóvenes comenzaron a mostrar problemas de memoria similares a los de los animales mayores.

En pruebas cognitivas, los animales ya no distinguían entre objetos nuevos y objetos que habían visto antes, un signo claro de deterioro de la memoria a corto plazo.

Los investigadores descubrieron que la causa estaba en el microbioma: los ratones jóvenes habían adquirido bacterias intestinales similares a las de los ratones viejos.

Un mecanismo biológico detrás del envejecimiento cerebral

El análisis reveló que la bacteria produce ácidos grasos de cadena media, compuestos que activan células inmunológicas llamadas macrófagos mediante un receptor conocido como GPR84.

Esa activación provoca la liberación de moléculas inflamatorias que bloquean la señalización nerviosa hacia el cerebro, afectando la comunicación entre el intestino y el sistema nervioso central.

"Las bacterias terminan bloqueando la comunicación entre el intestino y el cerebro, lo que conduce al deterioro cognitivo", explicó la inmunóloga Maayan Levy, una de las autoras del estudio.

Una puerta a nuevas terapias contra el deterioro cognitivo

Aunque el experimento se realizó en ratones, los investigadores creen que el mecanismo biológico probablemente también existe en humanos.

El bioquímico David Vauzour explicó que este descubrimiento abre la puerta a posibles tratamientos que apunten directamente al microbioma intestinal.

Entre las opciones que se analizan aparecen dietas específicas, probióticos, terapias con bacteriófagos o medicamentos dirigidos al intestino, con el objetivo de frenar o incluso revertir parte del deterioro cognitivo asociado al envejecimiento.

El hallazgo refuerza una idea que gana cada vez más peso en la ciencia: la salud del cerebro puede depender, en gran medida, de lo que ocurre en el intestino.

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