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EL DIARIO digital
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Lo que algunos todavía intentan justificar como una "broma de adolescente" terminó con consecuencias pesadas y un fuerte mensaje de las autoridades: una amenaza de bomba no sale gratis. En Mar del Plata, los padres de un alumno que realizó un falso aviso de explosivos en su escuela deberán pagar una multa de $3.000.000 y además perderán un beneficio social que tenían asignado.
El episodio ocurrió en la Escuela Secundaria N° 18 "Astor Piazzolla", ubicada en el barrio Don Bosco, y volvió a encender la alarma por la creciente ola de amenazas en establecimientos educativos.
El llamado que paralizó todo
Todo comenzó con el clásico llamado anónimo que alertó sobre la supuesta presencia de un artefacto explosivo dentro de la institución educativa.
La reacción fue inmediata: evacuación total de alumnos, docentes y directivos, intervención policial y activación del protocolo de emergencia. Durante varias horas, la escuela quedó completamente paralizada.
Finalmente, la Brigada correspondiente confirmó lo que muchos temían y esperaban al mismo tiempo: no había ninguna bomba. Era una falsa alarma.
La Justicia rastreó al responsable
Lejos de quedar como una travesura sin consecuencias, la fiscal Florencia Salas tomó intervención y avanzó rápidamente en la investigación.
A través del rastreo del número telefónico desde el que se hizo la llamada, lograron identificar al estudiante responsable. Luego se dispuso el procedimiento correspondiente y se confirmó su participación en el hecho.
Según explicó la directora Verónica Castro, la propia familia terminó asumiendo la responsabilidad y se comunicó con la comisaría para reconocer que el autor era un integrante del grupo familiar.
La sanción: multa millonaria y pérdida de beneficios
La resolución fue clara: la familia deberá afrontar una sanción económica equivalente al costo total del operativo policial desplegado, que ronda los $3 millones.
Además, perderán un beneficio social que tenían asignado, una medida que busca marcar un precedente frente a este tipo de situaciones que se repiten cada vez más seguido.
- Desde la escuela fueron contundentes: no quisieron tratar el caso como una simple broma.
"Este equipo de conducción tomó la decisión de no dejar pasar esta situación como una broma simple de un estudiante", explicó Castro, quien remarcó la complejidad social que atraviesan las instituciones educativas.
- Mochilas transparentes y sin celulares
- Después del episodio, la dirección del colegio endureció las medidas internas.
Ahora los estudiantes ingresan sin mochilas ni teléfonos celulares. Solo pueden llevar carpeta, cuaderno de comunicaciones y una cartuchera pequeña, todo dentro de una bolsa transparente que permita ver su contenido.
Además, se realizó una jornada obligatoria de convivencia bajo una consigna fuerte: sostener a la escuela como un territorio de paz.
Una problemática que se multiplica
El caso no fue aislado. En los últimos días también hubo amenazas de tiroteos y falsas alarmas en otras escuelas de Mar del Plata, incluyendo imputaciones a tres alumnos por intimidación pública y nuevas evacuaciones por mensajes hallados en baños escolares.
La situación ya encendió la preocupación del gobierno bonaerense, que incluso envió un protocolo especial a las escuelas para actuar frente a amenazas de tiroteos o detección de armas.
Porque cuando una falsa amenaza vacía aulas, moviliza policías y genera pánico real, deja de ser una broma para convertirse en un problema serio. Y esta vez, la factura llegó completa.