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EL DIARIO digital
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El Gobierno nacional decidió meter mano en uno de los temas más sensibles del sector lechero y prohibió el uso de una hormona utilizada para aumentar la producción de leche en vacas. La medida impacta directamente en la industria ganadera y apunta, según las autoridades, a evitar conflictos sanitarios con los principales mercados internacionales.
La decisión fue oficializada por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), que resolvió eliminar del mercado interno los productos veterinarios que contengan Somatotropina Bovina recombinante (rBST), un compuesto utilizado para estimular la productividad de los tambos.
La resolución que cambia las reglas del juego
La prohibición quedó establecida a través de la Resolución 198/2026, publicada este martes en el Boletín Oficial y firmada por la presidenta del organismo sanitario, María Beatriz Giraudo Gaviglio.
La rBST es una hormona de crecimiento con efecto anabólico que se aplica a vacas lecheras para incrementar la producción de leche. Durante años fue utilizada en distintos sistemas productivos, aunque su uso siempre estuvo rodeado de debate.
Desde el SENASA argumentaron que la medida busca alinearse con las exigencias sanitarias de varios destinos clave para las exportaciones argentinas.
Presión de los mercados internacionales
Uno de los puntos centrales de la decisión está vinculado al comercio exterior. Mercados de gran peso para los productos lácteos argentinos, como la Unión Europea y China, tienen restricciones o directamente prohíben el uso de esta hormona.
Según explicó el organismo sanitario, permitir su utilización en el país podría poner en riesgo las certificaciones que Argentina debe presentar para exportar alimentos de origen animal.
Los certificados sanitarios que acompañan esos productos incluyen garantías explícitas de que no se emplean promotores de crecimiento en los animales, una condición cada vez más exigida por los compradores internacionales.
Un plazo corto para adecuarse
La resolución también fija un cronograma claro para el retiro del producto del mercado local.
Las empresas que tengan registrados productos veterinarios con rBST contarán con un plazo de 30 días corridos para adecuarlos y destinarlos exclusivamente a la exportación. Una vez cumplido ese período, el SENASA cancelará todos los Certificados de Uso y Comercialización para aquellos productos que continúen destinados al mercado interno.
Riesgos sanitarios y control del sistema
Además del impacto comercial, el organismo sostuvo que la medida busca prevenir eventuales riesgos para la salud humana vinculados al consumo de productos provenientes de animales tratados con ese tipo de compuestos.
La norma fue elaborada con la participación de la Dirección Nacional de Lechería, dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, junto con las áreas técnicas de Sanidad Animal y de Inocuidad y Calidad Agroalimentaria del SENASA.
Desde el organismo advirtieron que quienes incumplan la nueva regulación podrán enfrentar sanciones previstas en la Ley 27.233, que regula el sistema de sanidad animal y el control de la cadena agroalimentaria.
Con esta decisión, el Gobierno busca blindar la reputación sanitaria de los alimentos argentinos y evitar choques con mercados que cada vez miran con más lupa cómo se produce lo que termina en sus mesas. En el tablero global del comercio alimentario, una hormona menos puede valer mucho más que unos litros extra de leche.