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EL DIARIO digital
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La tensión naval en el océano Índico sumó un nuevo episodio cuando un buque de guerra iraní decidió refugiarse en un puerto neutral para evitar correr la misma suerte que otra embarcación de su flota, recientemente hundida por fuerzas estadounidenses.
Se trata del navío auxiliar IRIS Booshehr, que fue escoltado por la marina de Sri Lanka hasta el puerto de Colombo, donde la mayoría de sus tripulantes fueron desembarcados y trasladados a un campamento naval.
Según informaron autoridades locales, 208 marineros iraníes fueron llevados a la base de Welisara Naval Base para recibir asistencia médica y permanecer bajo resguardo mientras se define el destino de la embarcación.
Un refugio tras el hundimiento de otro buque
La decisión de buscar refugio llegó apenas dos días después del hundimiento de la fragata iraní IRIS Dena, torpedeada por un submarino de Estados Unidos mientras navegaba por el océano Índico tras participar en ejercicios navales en India.
La tragedia dejó un saldo dramático: hasta ahora se recuperaron 84 cuerpos y al menos 32 tripulantes resultaron heridos, quienes permanecen internados en el Hospital Nacional de Galle.
El episodio provocó una fuerte crisis humanitaria y logística en la zona, donde las autoridades locales enfrentan dificultades para gestionar la magnitud del desastre y avanzar con la repatriación de las víctimas.
Problemas técnicos y tensión diplomática
Funcionarios de Sri Lanka indicaron que el IRIS Booshehr presentaba fallas en el motor cuando fue detectado dentro de la zona económica exclusiva del país.
Por ese motivo, remolcadores y buques de guerra esrilanqueses escoltaron la embarcación hasta el puerto para evitar una emergencia mayor. Un pequeño grupo de marineros unos 15 permaneció a bordo para asistir en las tareas de navegación.
El presidente de Sri Lanka, Anura Dissanayake, confirmó que entre los tripulantes había 53 oficiales, 84 cadetes y decenas de marineros.
Irán denuncia un "crimen de guerra"
Mientras tanto, la crisis naval abrió un nuevo frente diplomático. El canciller iraní, Abbas Araghchi, denunció que el ataque contra el IRIS Dena constituye un "crimen de guerra", al afirmar que se trataba de una embarcación desarmada.
El incidente ocurre en medio de la escalada militar entre Irán y Estados Unidos en distintos frentes de Medio Oriente, una confrontación que ahora también empieza a extender su sombra sobre las rutas marítimas estratégicas del Índico.