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EL DIARIO digital
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Franco Miguel Romero (9-2-0, 8Ko's) venía en alza. Construía una carrera de éxitos en un deporte que no perdona. Poco a pocos consolidaba una carrera seria desde un pueblo que escuchó historias en el club Ranqueles de Cayupán, y las noches largas de cervezas, puchos y boxeadores con historias. Las figuras venían, llegaban a la localidad, pasaban buenos momentos, y se marchaban. Con esas historias de campeonatos mundiales. En definitiva, tipos de carne y hueso como cualquiera de ahí.

En esa atmósfera Franco, rodeado de un equipo que lo quiere bien, que apuesta, llegó a ocho seguidas con siete definiciones categóricas. Hasta que Sandro Solís lo sorprendió, lo derribó y la licencia profesional tuvo su primera derrota el 6 de diciembre del año pasado. Las dudas se profundizaron cuando en Santa Isabel cayó con Luciano Rueda, el 7 de marzo pasado.
Una derrota categórica más hubiese sido durísimo. El parate obligatorio, la inactividad y la incertidumbre sobre un hombre que tiene a un pueblo detrás.
Este viernes, en el club Argentino de Santa Rosa y con un gran impulso de todo su equipo de trabajo, Franco lo volvió a intentar. Y a cargar de pimienta esa mano derecha que tanto duele.

Enfrente, un muchacho simple, macanudo, más cordobés que la peperina y cuarteto, que vino a llevarse la sorpresa para Villa María. Pero Mario Ferreryra (1-6-1) tuvo al mejor Romero. Al que miró hacia atrás el camino recorrido y en apenas un minuto y veinte segundos, terminó con la resistencia de su oponente. Primero una dura izquierda abajo y después una derecha a la cabeza que sonó como un aplauso microfoneado. La bomba de Franco fue como una explosión de sentimientos. Primero porque el árbitro Darío Urquiza decretó el KO efectivo y segundo porque la confianza volvió al cuerpo, como si el alma se reincorporara.
Arrodillado en el tapiz, con algunas lágrimas, Franco esperó a toda su gente para abrazarse con cada uno de ellos. Los que estuvieron en los primeros ocho, los que no se fueron aun en las malas, y los muchos que vendrán para acompañar a esta versión renovada, fresca, con una dosis de energía que vuelve a invitar a creer.
El resto
En la pelea de semifondo Tobías Alfonso conservó su título interprovincial con una soberbia actuación sobre Gonzalo Andrada, de Catriló. Enorme dominio de principio a fin del chico de Argentino que mostró una variedad de golpes y sobre todo una calidad de ejecución que lo pintan como una promesa con un campo enorme de oportunidades para poder encontrar un lugar y destacarse.

Muy bueno también fue el triunfo del Cumbia Alejandro Vivas. Guiado por Roberto Arrieta, jugó durante tres asaltos ante Aaron Alderete, que apenas pudo hacer algo en la corta distancia en el asalto final. Lo que ocurrió antes fue golpear con el jab derecho, meter la zurda, entrar, salir, y caminar el ring. Clarísimo triunfo del Cumbia que se prendió en el palo a palo final para sumar algún punto más por si hiciera falta.

El festival, fiscalizado por la Federación Pampeana, tuvo los triunfos de Lautaro Salega sobre Franco Fosas; Omar Escudero sobre Tomás Giles; y Wilson Schulmeister ante Lautaro Quevedo.