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La historia del Chapu y LeBron James

Nocioni y toda la vehemencia para defender a un extraordinario jugador como Lebron James
Nocioni y toda la vehemencia para defender a un extraordinario jugador como Lebron James.
Andrés Nocioni habló de sus primeros enfrentamientos en la NBA con el actual Rey de la NBA. "Al principio creí que podía pararlo", dijo.

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EL DIARIO digital

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Andrés Nocioni habla desde un lugar que pocos pueden ocupar. Integrante clave de la Generación Dorada del básquet argentino —un grupo irrepetible que cambió la historia del deporte nacional—, el santafesino radicado en General Pico fue protagonista de una carrera internacional marcada por la entrega, el carácter y la competencia al límite.

En la NBA, su nombre comenzó a consolidarse cuando llegó a los Chicago Bulls, el mítico equipo asociado para siempre a la figura de Michael Jordan, un contexto que amplificó su perfil y lo expuso a los máximos desafíos.

Entre esos desafíos, uno sobresale por encima del resto: defender a LeBron James en sus primeros años en la liga. 

Hoy, con la perspectiva que dan el tiempo y la experiencia, Nocioni recuerda aquellos cruces iniciales con una mezcla de orgullo y asombro en el sitio Losbulls.com.

"El primer año yo creía que lo podía defender y que físicamente estaba igual que él", confesó al repasar esos duelos tempranos, cuando James transitaba su segunda o tercera temporada en la NBA.

Por entonces, LeBron aún no era el atleta descomunal que dominaría la liga durante casi dos décadas. 

Tenía talento, potencia y una presencia intimidante, pero todavía no había completado su transformación. Eso le permitía a Nocioni competirle desde su especialidad: el contacto, la fricción, la defensa intensa.

"Todavía no era tan difícil de defender. No tenía tanto tiro y vos podías aprovechar ese problema", explicó.

Esa falta de consistencia en el lanzamiento y de lectura total del juego abría una pequeña ventana para incomodarlo, forzarlo a decisiones apresuradas y sacarlo de su zona de confort.

El argentino no esquiva la verdad ni edulcora el recuerdo. LeBron también supo castigarlo. "Me metió 40 puntos en la cara, ¿no?", admite sin rodeos. Pero incluso en esos partidos, Nocioni sentía que podía llevarlo a una batalla incómoda, hacerlo discutir cada pelota, empujarlo a un terreno más emocional que técnico. 

"Lo podía parar, lo podía hacer poner nervioso", relató, fiel a un estilo que siempre priorizó el carácter y la intensidad.

Con el paso de las temporadas, el escenario cambió de manera irreversible. El crecimiento de James fue, según Nocioni, "de otro planeta". 

Llegó un punto en el que ya no hubo recursos defensivos posibles. Ni la experiencia, ni la astucia, ni el cuerpo alcanzaban. 

"Era un momento que vos te colgabas y él te levantaba", graficó, describiendo una superioridad física que anulaba cualquier intento de resistencia.

Esa evolución también alteró la relación dentro de la cancha. "A mí no me quería mucho", confesó entre risas.

El contacto permanente, los agarrones cerca del aro y las faltas necesarias para intentar frenarlo formaron parte de una lucha que, con el tiempo, se volvió desigual.

Para Chapu, aquellos enfrentamientos quedaron grabados como algunos de los más exigentes de su carrera. 

"Estamos hablando de los top contra los que jugué, top top", concluyó. Palabras simples para describir una certeza: haber sido testigo directo del momento exacto en que LeBron James dejó de ser un rival más y empezó a convertirse en leyenda.

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