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Verstappen ganó y ahora la F-1 se define en la última carrera  

El actual campeón Max Verstappen ganó en Qatar y puso más suspenso a una apasionante definición del campeonato de Fórmula Uno. Los Mc Laren, Piastri y Norris pagaron una mala decisión del equipo y Colapinto finalizó 14°.  

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EL DIARIO digital

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McLaren llegó con todo a favor: velocidad, control y el envión de un auto que había dominado durante el fin de semana. Pero la Fórmula 1 suele castigar la soberbia del destino y premiar la lucidez estratégica. Max Verstappen, en un domingo que comenzó cuesta arriba y terminó en éxtasis, aprovechó el único resquicio que McLaren dejó abierto y transformó un día complicado en una victoria monumental.

El primer quiebre llegó con el Safety Car por el choque de Hulkenberg. McLaren mantuvo en pista a Piastri y Norris, confiados en su ritmo, mientras Verstappen ingresó a boxes en el instante exacto. Esa decisión —simple en apariencia, decisiva en su timing— reorganizó por completo la estructura de la carrera. Los McLaren quedaron al frente, sí, pero hipotecados por una parada pendiente que, más adelante, los dejaría expuestos ante un Red Bull que encontró aire y oportunidad donde antes solo había frustración.

En ritmo puro, Piastri fue el mejor piloto del día: firme, rápido, agresivo cuando debía y certero en sus relanzamientos. Pero la carrera le exigió algo más que velocidad: le exigió una sincronía estratégica que su equipo no logró ejecutar con la precisión necesaria. Norris, por su parte, vivió una jornada de contraste: debía ganar para consagrarse campeón, pero un error propio, un posible daño en el auto y una parada que lo devolvió al tráfico lo dejaron sin margen. La impotencia de verlo trabado detrás de Antonelli simbolizó la tarde de McLaren: mucho ritmo, poca recompensa.

Mientras tanto, Verstappen administró la carrera con una frialdad quirúrgica. Nunca tuvo el auto más rápido, pero sí la lectura correcta de cuándo atacar, cuándo defender y cuándo simplemente resistir. La brecha que construyó después de la segunda tanda de paradas fue un muro que ni el ritmo demoledor de Piastri pudo derribar. Cuando cruzó la meta, la radio explotó con un grito que sintetizó su estado: "Es increíble que sigamos en la pelea por el título". Más que una victoria, fue una resurrección deportiva.

?? Colapinto, otra vez contra la corriente

Para Franco Colapinto, el fin de semana comenzó desacomodado y terminó con una muestra de carácter. Largó desde el pitlane por cambios de puesta a punto y debió remontar toda la carrera desde atrás, en un circuito que castiga como pocos la falta de aire limpio. La apuesta estratégica de Alpine —iniciar con neumáticos duros— le permitió estirar su primer stint y esquivar parte del caos. Desde allí, avanzó con constancia y aprovechó sanciones e incidentes ajenos para terminar en el 14º puesto, un resultado modesto en los papeles, pero consistente en función del material que tenía. Más que puntos, sumó aprendizaje, otra vez lidiando con un auto que aún no termina de responderle.

La victoria de Verstappen no solo cambió el ganador de la carrera: cambió el clima del campeonato. Qatar dejó a McLaren aturdido, a Piastri frustrado y a Norris vivo pero tocado. Y dejó a Verstappen, que parecía venir a resistir, marchándose como el hombre que volvió a encender la pelea grande. Todo queda para Abu Dhabi. Así, la F1 se guarda su capítulo final para donde más le gusta: el borde del abismo.

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