Salud

Acoso escolar: estos son los signos de alerta del bullying

Detectar el acoso escolar no siempre es fácil. Muchos niños y adolescentes no cuentan a sus padres lo que sucede más allá del hogar. Por eso es importante saber 'leer' los cambios emocionales y de comportamiento que experimentan.

Últimamente, se habla mucho de acoso escolar o bullying. ¿Eso significa que ha aumentado espectacularmente? No necesariamente: probablemente, también se debe a que ha crecido la concienciación sobre lo que representa y los perjuicios que causa, algo que es positivo. No obstante, continúa siendo un problema grave frente al que hay que tomar medidas desde todos los ámbitos implicados. 

Y los padres, ¿qué pueden hacer? En primer lugar, conocer a sus hijos para poder detectar los cambios que revelan que pueden estar sufriendo bullying. Es sabido que los niños y adolescentes no siempre expresan sus emociones y vivencias de forma directa. Es más, muchos no cuentan casi nada sobre el colegio, sea bueno o malo. 

Un problema global más allá de las etiquetas

Actuar frente al bullying requiere un buen diagnóstico de la situación. Para ello, según resalta Ramiro A. Ortegón, director del Máster en Acoso Escolar de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), es imprescindible "conocer a los niños y la situación en la que estamos". Así, en vez de indagar e interrogar a los hijos exclusivamente sobre cómo se encuentran, considera oportuno ampliar el foco y "preguntarles qué tal se vive dentro del grupo".

Asimismo, subraya la importancia de "quitar las etiquetas". Para empezar, la del "agresor", y a partir de ahí empezar a planificar los cambios que hay que efectuar para acabar con el acoso escolar. Criminalizar de entrada crea "situaciones de desprotección". "Debemos ir siempre más allá como comunidad educativa", apostilla.

Señales de alerta del acoso

¿Cómo puedo saber si mi hijo está siendo víctima de bullying? Las señales de alerta no siempre son directas, pero quienes trabajan diariamente con este tipo de situaciones las conocen bien:

- Cambios en el comportamiento y el estado de ánimo. Se suelen manifestar, según Diana Díaz, directora de las Líneas de Ayuda de la Fundación ANAR, de dos formas distintas: "El niño se muestra más retraído, melancólico, tristón… o bien más agresivo e irascible". Las alarmas deben encenderse si se trata de comportamientos que no mostraba antes.

- El niño pide continuamente a sus padres que le repongan el material escolar.

- Hay menores que, ante una situación de acoso, empiezan a mostrar más síntomas de tipo psicosomático, como dolor de tripa y de cabeza, que además son más intensos ciertos días de la semana, como los domingos por la tarde.

- El niño verbaliza que no quiere ir a clase y se resiste a entrar cuando llega al colegio.

- Conviene prestar atención al aislamiento social, especialmente cuando el niño deja de querer estar con sus familiares y amigos de toda la vida. También es bueno observar cómo se relaciona con sus iguales y "ver si hay cambios en su forma de afrontar las situaciones que se presentan", apunta Ortegón, que preside la plataforma de recursos frente al bullying PDABullying.com.

- Un descenso súbito del rendimiento académico es otro posible indicador de acoso.

- Muchos niños que sufren bullying cambian sus hábitos saludables, dejan de practicar actividad física, no se quieren duchar…

- Ortegón señala que el niño víctima de acoso también experimenta cambios en su "sentido de vida" es decir, aquello que quiere hacer, sus metas a corto, medio y largo plazo. Ante la pregunta ¿qué quieres ser de mayor?, su respuesta puede variar significativamente.

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