Salud

Qué hacer en caso de atragantamiento y qué es perjudicial

Los atragantamientos están a la orden del día. Algunos casos son leves, pero otros pueden causar la muerte. Algunas acciones que consideramos normales pueden ser perjudiciales y es importante conocerlas.

Los atragantamientos suceden con frecuencia y muchas veces se resuelven de forma espontánea. El riesgo está cuando se produce una obstrucción total de la vía aérea, que puede ser causa de fallecimiento por asfixia si no se consigue extraer rápidamente el objeto que está ocasionando el daño. La cuestión es que seguimos corriendo riesgos innecesarios, sobre todo, con los niños, y cuando se produce una situación de este tipo, por desconocimiento o por la angustia del momento, con demasiada frecuencia se cometen errores que pueden ser fatales.

Una cuestión clave es minimizar riesgos. Para ello es importante saber que no es recomendable dar alimentos duros y pequeños, como frutos secos, a niños menores de 4 años. 

La asfixia por atragantamiento es una causa de muerte no natural por delante de los accidentes de tráfico. Más de 2000 personas mueren cada año atragantadas en nuestro país. Cuando las víctimas son niños, la situación resulta especialmente dramática.

En el caso de los menores, el atragantamiento puede ser por alimentos y también por otros objetos como piezas de juguetes, canicas, globos o cualquier elementos pequeño y duro que se lleven a la boca y pueda ser aspirado, obstruyendo la vía aérea. 

El riesgo de los frutos secos

Los pediatras dejan claro que está desaconsejado dar frutos secos a niños menores de 4 años, según señala Valero Sebastián Barberán, miembro del comité de Promoción de la Salud de la Asociación Española de Pediatría y pediatra en el centro de salud Salvador Allende. En la misma idea insiste Mercedes de la Torre, jefa de Urgencias del Hospital Niño Jesús, quien señala que para ofrecer frutos secos a los niños es necesario esperar a que tengan "como mínimo" 4 años.

Otros alimentos desaconsejados

Otros alimentos desaconsejados hasta esa edad son:

Cerezas

Aceitunas

Uvas (si no se les quitan piel y pepitas)

Palomitas

Caramelos

Cualquier dulce, tipo bolitas de chocolate, duro y pequeño

Salchichas cortadas en trozos grandes o rodajas

Trozos grandes de verdura rígida sin cocer, tipo zanahoria.

La explicación está en que la tráquea del niño es de un tamaño más reducido que la del adulto, de ahí el riesgo de que si se atraganta con un pistacho o un trozo de almendra, por ejemplo, se le pueda quedar atravesado, obstruyendo totalmente la vía aérea.

"No debemos olvidar que hasta los 3 años los niños no tienen completamente madurado el proceso de masticación", explica Sebastián Barberán.

Sí, de forma molida

En lo que también están de acuerdo todos los pediatras consultados es en que sí se pueden dar frutos secos a los niños antes de los 5 años de forma molida o en purés. De hecho, puede ser hasta recomendable introducir esta práctica para disminuir el riesgo de alergias, según explica Eduardo López, pediatra intensivista del Hospital 12 de Octubre, quien explica que para ello deben ser introducidos en la dieta progresivamente, "dejando pasar un periodo de latencia entre un fruto seco y otro, como con el resto de alimentos, para ir viendo la reacción del niño".

Supervisar siempre el momento de la alimentación

Los pediatras Valero Sebastián Barberán y Mercedes de la Torre destacan también es imprescindible que el momento de alimentación del niño esté siempre supervisado por un adulto y que cuando coman lo hagan sentados y no dedicados a otra actividad.

Comer y jugar a la vez, no

En relación con este asunto, llaman la atención sobre lo frecuente que resulta ver a niños pequeños merendando y jugando a la vez, "incluso corriendo con el bocadillo en la mano. Esto no es adecuado porque el riesgo de atragantamiento en esa situación es mucho mayor. Incluso si el niño se está riendo a la vez que come es más fácil que pueda aspirar un alimento hacia la vía aérea", explica el doctor Valero Sebastián Barberán.

Por qué el alimento puede irse a la vía aérea

Y es que el atragantamiento se produce porque el alimento que debía de continuar su curso por la vía digestiva, a través del esófago, no sigue esa ruta, continúa por la vía área y a través de la faringe llega a la tráquea. La vía área permanece en circunstancias habituales cerrada por la epiglotis cuando estamos deglutiendo. Si se abre a la vez que tragamos es cuando podemos atragantarnos.

Si la obstrucción es parcial, el riesgo es mucho menor que sí es total, porque en este caso se puede producir rápidamente la muerte por asfixia si no se consigue expulsar el cuerpo que está causando el daño.

Qué hacer en caso de atragantamiento y qué no

Los expertos dejan claro que cuando se produce un atragantamiento es vital saber qué hacer, hacerlo rápido y, sobre todo, evitar acciones que son contraproducentes.

Si la persona atragantada tose con fuerza, lo primero debe ser permitir y animar a toser. "La tos es el mecanismo de desobstrucción más efectivo", señala De la Torre. Así se consigue aumentar la presión intratorácica positiva, apunta Eduardo López.

No dar en ningún caso golpes es la espalda de la persona atragantada mientras está tosiendo, que en este momento van a conseguir un efecto contrario al deseado

Si la tos decae, ha resultado ineficaz y la persona atragantada empieza a mostrar una coloración azul en los labios, es necesario iniciar maniobras de desobstrucción.

Existen dos opciones:

Con la persona atragantada ligeramente inclinada hacia adelante, la persona que le está ayudando debe practicarle 5 palmadas interescapulares con la mano dominante.

Maniobra de Heimlich, que consiste en realizar 5 presiones sobre la boca del estómago.

El objetivo con esta maniobra es aumentar la presión intraabdominal y con ella la presión torácica. Las series de 5 presiones en la boca del estómago y las palmadas interescapulares pueden alternarse. En el caso de los lactantes, las maniobras son diferentes y específicas.

Una formación que puede ser vital

Todos los expertos consideran que sería vital que toda la población, ya desde el periodo escolar, recibiese formación sobre las maniobras de reanimación cardiopulmonar básica, incluidas las de desobstrucción de la vía aérea. Valero Barberán va más allá y considera que esta formación debiera ser incluso obligatoria porque "nunca se sabe cuándo estas maniobras pueden ser necesarias y con ellas se consigue salvar vidas".

Y es que si la obstrucción de la vía aérea es total, por muy rápido que se avise a los servicios sanitarios es muy difícil que la asistencia llegue lo suficientemente rápido para evitar que la falta de oxígeno cause daños irreversibles. "Tiempo es cerebro y cuando llega al hospital un niño o un adulto con un atragantamiento severo por obstrucción de la vía aérea, el pronóstico suele ser muy malo", indica Mercedes de la Torre.

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