La Pampa

Una joven de Miguel Riglos sufre secuelas graves por un implante anticonceptivo

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El chip del método anticonceptivo que tiene colocado se movió hacia la axila y no se lo pueden extraer. Sufre constantes dolores e inflamaciones en el cuerpo.

Brisa Suárez (19) vive una pesadilla desde hace más de dos años cuando le colocaron un implante subdérmico, un método anticonceptivo, en uno de sus brazos en el hospital de Miguel Riglos.

Además de provocarle constantes dolores e inflamación en su cuerpo, el principal problema es que el chip se movió hacia la axila y corre riesgo de que pierda la movilidad del brazo si intentan extraerlo. Hace dos semanas un médico ginecólogo de Macachín, cuando le realizaba una cirugía para sacarle el chip, descubrió que el mismo no estaba en su lugar sino que se había corrido "cerca de la axila, con un nervio arriba cruzándolo y una vena".

"El ginecólogo me dijo que lo mejor es no hacer nada, porque se podía cortar un nervio o una vena y hacer una hemorragia", aseguró Brisa.

Brisa le dijo a El Diario que hizo una publicación en las redes sociales para contar lo que padece y aparecieron más testimonios de mujeres de Riglos con historias parecidas.

Recordó que fue la médica Nora Bertón del hospital de Riglos la que un día le recomendó colocarse el implante anticonceptivo.

brisa

"Yo tenía 14 años, me llama la doctora Bertón para que vaya al hospital con mi mamá. Nos comenta que estaba el implante, que era mejor que las pastillas para prevenir embarazos. Me lo colocan, pasaron tres años, me sacaron ese y me colocaron uno nuevo en el mismo lugar. Cuando estaban sacando el anterior se complicó porque se había encarnado. Al poner el otro en el mismo lugar se complicó todo", dijo.

Desde ese momento, comenzaron los problemas. "Empecé a ir al hospital por dolores muy fuertes que me hacen llorar. Mareos, me broto, cualquier cosa que como me inflama. Fui varias veces al hospital y llamaban a la doctora y lo único que decía era que me pongan un inyectable y me mandaban a mi casa. Se me pasaba por unos días. Al tiempo volví a ir y le pedí por favor que me lo saquen porque me pasaba eso por el implante pero ella me decía que era normal", dijo.

Agregó que "volví a ir por los dolores y me dieron gotas, que tenía que tomar antes de comer. Después me dieron pastillas que tenía tomar una en ayuna; otra, antes de almorzar; y otra, antes de cenar. Volví a ir cada vez que me dolía y me ponían un inyectable".

Brisa dijo que un día "le pedí a la doctora que me lo saque y me decía que no, porque estaba encarnado. No fui más con ella y vi a otra médica del hospital. Me hizo una radiografía y salió que el chip estaba encarnado, pegado al hueso del brazo izquierdo".

Como en el hospital local no le daban una solución, Brisa intentó hacer una consulta en el hospital Evita de Santa Rosa pero no pudo: "me dijeron que no tenía turno porque no habían llamado desde Riglos".

Hace unas semanas decidió ir a Macachín a ver a un ginecólogo. "Me revisan y me dicen que la cirugía sale 15 mil pesos. Me hacen la cirugía y no encuentran el chip donde tenía que estar. Cortó hasta llegar al hueso y no encontró nada. El chip no está donde tiene que estar, donde lo colocaron. Me vieron en el ecógrafo y el chip está mucho más arriba, cerca de la axila, entre un nervio, un músculo y las venas. No lo pueden sacar porque corro mucho riesgo y me recomendaron no intentar con más cirugías por mi bien, ya que si tocan un nervio puedo perder la movilidad del brazo o puede producir una hemorragia", afirmó.

"El ginecólogo me dijo que el problema del chip, es que ella lo puso mal. Lo tendría que haber colocado en el otro brazo o sellado ese lugar y poner más al costado. Me explicó que al sacar el otro tuvieron que cortar de más porque no salía, y al cortar de más, el chip tuvo la posibilidad de moverse", comentó.

Brisa le dijo a El Diario que el chip que tiene colocado vence en julio de este año y la expectativa es que a partir de ahí se le empiecen a ir los dolores que sufre. "Mientras tanto me dieron más pastillas para tomar para que no me inflame y no tenga los dolores, supuestamente cuando de venza se van a ir los efectos", afirmó.

La "bronca" de Brisa es que "la doctora me decía que era común y yo le dije que así no se puede vivir. Fui muchísimas veces al hospital pidiendo por favor que me lo saquen, y la última vez, me dijo que cuando se esté por vencer vení que te lo saco. No me lo quería sacar porque no estaba vencido, a pesar de los dolores".

"Yo puse la publicación y me escribieron varias chicas de acá, que la doctora le puso el chip y que se le encarnó también. Tienen los mismos dolores que a mí, que la comida le hace mal", completó.

Implante subdérmico

El Ministerio de Salud de Nación detalla lo que es un "implante subdérmico" como método anticonceptivo. "Es una varilla muy pequeña, finita y flexible que se coloca en el brazo (debajo de la piel), con anestesia local. El implante libera una hormona (progestágeno) en forma continua que impide inhibe la ovulación. Una vez colocado te brinda protección por tres años. Puede retirarse cuando lo desees. Te recomendamos agendar la fecha de colocación y cuándo debe retirarse", aconseja.

"Existen también otros implantes con progestágenos que pueden estar compuestos por varias varillas, lo que modificará la duración de la eficacia anticonceptiva (de 3 a 5 años según el dispositivo). Pueden usarlo la mayoría de las personas, incluso aquellas que no pueden tomar estrógenos y quienes están amamantando", explican.

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