Será además para otras siete ciudades, con un total de caso 20 millones de franceses. Es entre las 21 y las 6 am y durará hasta el 1° de diciembre.

Al menos 19 millones de franceses deberán permanecer durante las próximas cuatro semanas en un “confinamiento nocturno”. Un toque de queda entre las nueve de la noche hasta las seis de la mañana en París y en otros 7 ciudades de “alerta máxima” para detener el avance exponencial del virus. Paris, Lyon, Grenoble, Montpellier, Lille, Rouen, Aix- Marsella, están incluidas y durará hasta el 1 de diciembre. Se pondrá en marcha entre el sábado y el domingo.

El presidente Emmanuel Macron lo anunció al país en un reportaje en TF1 ante el crecimiento del coronavirus, especialmente en los jóvenes.

Serán al menos seis semanas, si el Parlamento autoriza la extensión de dos semanas más, que forzarán a cambiar los hábitos de las ciudades, cerrar los restaurantes y cines más temprano. Pero recibirán ayuda del estado para hacerlo para que no vayan a la quiebra. Para los patrones habrá un desempleo al 100 por cien y para los trabajadores, un 80 por ciento de desempleo parcial.

“Nosotros no hemos perdido el control. Estamos en una situación que es preocupante y que justifica que nosotros no seamos ni inactivos ni en el pánico. Nosotros hemos aprendido de la primera ola”, dijo el presidente. ”Este virus vuelve. Nosotros estamos ahora en lo que se ha llamado la segunda ola”, anunció al país.

Macron declaró que “nosotros estamos hoy en una fase donde en efecto debemos actuar. Este virus es peligroso para todo el mundo”.

Para el jefe de Estado, la presión sobre los hospitales es muy fuerte y la mitad de los enfermos tiene menos de 65 años. Al menos hay 20.000 casos por día en Francia y hoy 226 en terapia intensiva.

“Esta es una presión insostenible. Si nosotros debemos reaccionar, debemos frenar el virus. Proteger a los otros, a veces a nosotros mismos, depende de con quien habla”, aseguró Macron, que describió la situación como “preocupante”. Su medida es similar a la adoptada por Alemania y Gran Bretaña ante el aumento del virus. Pero no frenó las vacaciones, ni declaró confinamiento total o impidió el traslado de una región a otra.

Macron decidió que la gente siga trabajando en todos los sectores. Para aquellos que tienen urgencias, por ejemplo sanitarias, habrá autorizaciones durante el toque de queda. Pero no podrán ser más de seis personas reunidas en una casa.

“No hay una prohibición de circular entre las 21 horas y las 6 de la mañana. Hay una estricta limitación por buenas razones”, explicó el presidente. Pero están excluidos “hacer la fiesta”, o ”ir a la casa de los amigos”, todas ocasiones donde se contamina socialmente. Una multa de 135 euros se aplicará a lo que nos respeten el toque de queda, que puede llegar a 1.600 euros si reinciden.

El presidente anunció que los test serán gratuitos y espera que los franceses no los utilicen en exceso. Las medidas detalladas y las autorizaciones serán informadas el jueves por el primer ministro Jean Castex. El gobierno no quiere repetir la experiencia de la primera ola de abril y adoptar medidas de precaución anticipadas.

Los transportes no serán reorganizados. No habrá regla nacional sobre el “teletrabajo”, que a veces “aísla a la gente”. ”El teletrabajo en una residencia de vacaciones es divertido. El teletrabajo, cuando los niños están en la casa, se vuelve muy duro. Hay que tener sentido común. Nosotros necesitamos que las empresas funcionen, que las empresas sean abiertas, que los profesores vayan a clase. En una oficina donde no hay acceso al público, vamos a incitar al público a que haga dos o tres días de trabajo a la semana. Eso reduce la presión colectiva”, dijo el jefe de estado.