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EL DIARIO digital
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El trend de los años 80 en ChatGPT permite transformar retratos actuales en imágenes con ropa vintage, peinados voluminosos, luces de neón y textura de película. El riesgo oculto aparece cuando la foto original contiene datos visibles que identifican a una persona, revelan su ubicación o exponen información privada. Antes de cargar una imagen, no basta con mirar el rostro: también hay que revisar todo el encuadre.
La inteligencia artificial puede cambiar el fondo, el vestuario o la iluminación, pero el archivo original puede haber mostrado información sensible durante el proceso. Una placa, una pantalla, un documento o una dirección en segundo plano pueden convertir una edición pensada para redes sociales en una exposición innecesaria de datos personales, financieros o laborales.

Ten cuidado con las fotografías tomadas frente a tu casa
Las fotografías tomadas frente a una vivienda requieren especial cuidado. La fachada, el número de la casa, una placa con el apellido de la familia, el nombre de una urbanización o un letrero de calle pueden facilitar la identificación de un domicilio. También conviene evitar imágenes donde aparezcan portones, entradas, timbres, cámaras de seguridad o detalles que ayuden a reconocer una propiedad.
Las matrículas de coches son otro elemento que debe ocultarse antes de subir una imagen. Aunque parezcan datos menores, pueden relacionarse con una persona, una zona habitual o un vehículo concreto. Las fotos tomadas en garajes, estacionamientos o frente a oficinas pueden mostrar, además, tarjetas de acceso, credenciales o referencias que indiquen dónde trabaja alguien.
Qué elementos jamás deberían aparecer en la foto de referencia
Una mesa, un escritorio o una habitación pueden contener información que pasa desapercibida al tomar la foto. De acuerdo a expertos en ciberseguridad de Eset, documentos de identidad, pasaportes, licencias, carnés, certificados, facturas y recibos no deberían aparecer en ninguna imagen destinada a una herramienta de inteligencia artificial.

También es necesario revisar papeles con fechas de nacimiento, números de teléfono, correos electrónicos, direcciones, códigos postales o firmas. Estos datos pueden ser utilizados para construir intentos de fraude, suplantaciones de identidad o mensajes dirigidos que aparenten proceder de una institución legítima.
Las tarjetas bancarias, números de cuenta, extractos, comprobantes de transferencias y facturas de servicios no deben aparecer en la foto. Tampoco conviene mostrar pantallas de ordenadores, tabletas o teléfonos donde estén abiertas aplicaciones financieras, correos electrónicos, plataformas de compras o mensajes con códigos de verificación.
Un reflejo en un espejo, una ventana o la pantalla de otro dispositivo puede revelar información que no aparece de forma directa en el primer plano. Antes de subir la imagen, conviene ampliar el archivo y comprobar los bordes, el fondo, las superficies brillantes y los objetos que están sobre una mesa o una pared.

Qué fotos tomadas en el trabajo no deberías suministrar
Las fotos tomadas en oficinas, reuniones o espacios de trabajo pueden incluir contratos, informes, presentaciones, listas de clientes, estrategias comerciales o calendarios internos. Aunque el documento no sea completamente legible, un nombre, un logotipo, una cifra o una fecha puede exponer información confidencial.
La advertencia también alcanza a prototipos, productos sin anunciar, bocetos, planos y pantallas con programas en desarrollo. Una imagen para el trend de los años 80 puede revelar materiales de una empresa que todavía no son públicos. La edición posterior no elimina la responsabilidad de quien compartió el archivo original.
Si la imagen incluye a niños o adolescentes, es importante comprobar que no aparezcan uniformes, nombres de colegios, rutas de transporte, actividades extraescolares o referencias a lugares que frecuentan. Una mochila, una credencial, un horario pegado en una pared o un cartel deportivo pueden ofrecer más información de la prevista.
El atractivo del trend está en convertir una foto contemporánea en una escena inspirada en otra época. Pero la nostalgia digital no debe desplazar la privacidad. Revisar placas, documentos, cuentas, contratos, fachadas y prototipos antes de cargar una imagen es una medida sencilla para evitar que una foto editada revele datos que jamás debieron salir del encuadre.