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EL DIARIO digital
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Aunque a Alexander Graham Bell se le recuerda mayormente por la invención del teléfono, también creó en 1880 un dispositivo totalmente revolucionario para la época, el fotófono.
Junto a Charles Sumner Tainter, su asistente, fue capaz con este invento de transmitir sonido mediante rayos de luz, una solución para que el teléfono no acabar plagando todas las ciudades de cables.
No obstante, tendría que pasar más de un siglo para el desarrollo de otra tecnología que, en su mayor parte, se basaba en el fotófono de Bell y Tainter, con el desembarco del LiFi, que permite enviar datos a grandes velocidades mediante luz visible.
En 2003, un equipo de investigadores de Japón publicó una investigación sobre lo que sería el origen de esta tecnología, logrando crear un sistema teórico de transmisión de datos utilizando luces LED de color blanco, mediante simulaciones.
Años más tarde, Harald Hass, profesor especializado en tecnologías de comunicación de la Universidad de Cambridge, introdujo el término de LiFi que tomas sus siglas en inglés de Light Fidelity.
Hass ha sido uno de los mayores impulsores de este tipo de tecnología, con cientos y cientos de artículos de investigación, y quizá su figura es ya una de las más importantes, con una tecnología que no pertenece solo a supuesto teóricos.
LiFi y WiFi: ¿son compatibles?
En el mundo de las telecomunicaciones, lo más probable es que encuentre numerosas siglas y acrónimos difíciles de diferenciar. En el caso del LiFi, lo más importante es entender que es una evolución de Visible Light Comunication (VLC).
El LiFi, por decirlo de alguna forma, es un sistema VLC vitaminado y permite realizar una comunicación bidireccional en la red, casi de la misma forma que el WiFi, aunque con varias limitaciones por la propia forma de la tecnología.
Al usar luz visible, el LiFi puede chocar contra diferentes objetos en una casa, como paredes, puertas o ventanas, mientras que el WiFi es capaz de atravesar cualquier obstáculo hasta un rango de aproximadamente unos 30 metros en el hogar.
Ahora bien, el WiFi utilizar ondas de radiofrecuencia, por lo que existen importantes retos, como la saturación de la red, algo que puede ocurrir en las ciudades más grandes, más aún con el modelo de ciudad conectada.
Además de esto, las diferentes frecuencias se tienen que reservar en alguna ocasión, y existe un límite para la velocidad de los datos, por ejemplo, con los estándares que hayas decidido escoger 2.4 GHz, 5 GHz, etc..
En cambio, como gran ventaja, el LiFi es capaz de alcanzar velocidades que superan por muchísimo lo que consigue el WiFi, algo que ya se ha probado en universidades, hospitales o ciudades tan importantes como la de Nueva York.
El experimento de Nueva York
Con el objetivo de comprender cómo pueden evolucionar las telecomunicaciones, hay que tener en cuenta que la llegada de nuevas tecnologías no tiene por qué desterrar al olvidar otras.
A día de hoy, en un móvil, todas conviven en paz WiFi, bluetooth, NFC y cada una está dedicada según sus posibilidades; por su parte, esto podría ocurrir con el LiFi, algo que ya se ha planteado con diferentes proyectos.
Uno de ellos respaldado por Nav Wireless Technologies, una compañía india que ha desplegado la primera red LiFi comercial de Estados Unidos, concretamente en sus oficinas de Nueva York.
En su propia página web, la empresa asegura que "el futuro del LiFi implicará una integración mayor con redes de última generación, como el 6G", así como un uso específico en varios sectores de las ciudades conectadas.
De tal forma, se espera que sea una de las principales tecnologías en el control de las luces del tráfico, por ejemplo, pero también en conseguir que las máquinas de hospitales puedan ser más inteligentes y más eficientes.
En definitiva, parece que cada vez queda más cerca que el LiFi sea, junto al WiFi, una tecnología muy utilizada en entornos con mucha saturación de redes.