Salud

Dolor nocturno de rodilla: cuáles son las razones y cómo lograr alivio

Una mujer recostada en la cama sostiene su pierna iluminada con una luz roja que representa dolor o inflamación
Una mujer recostada en la cama sostiene su pierna iluminada con una luz roja que representa dolor o inflamación.
Wesley Baker, médico especialista en medicina deportiva y atención primaria, afirmó que la incomodidad al acostarse puede ser consecuencia de varios factores. Cuál es la diferencia entre molestias transitorias y síntomas que requieren evaluación médica.

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EL DIARIO digital

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El dolor de rodilla no siempre se percibe con la misma intensidad durante el día. Cuando aumenta al acostarse e interrumpe el sueño, deja de ser una molestia ligada al movimiento y plantea una pregunta concreta: qué puede estar ocurriendo en la articulación y cuándo corresponde buscar una evaluación profesional.

El dolor nocturno de rodilla puede relacionarse con inflamación, lesiones o afecciones que empeoran por la presión y la postura de reposo, explicó Wesley Baker, médico especialista en medicina deportiva y atención primaria.

En una publicación de Cleveland Clinic, Baker puso el acento en identificar la causa antes de que las medidas de alivio temporal se conviertan en una respuesta permanente.

El punto central no es encontrar una posición que permita pasar una noche con dolor, sino distinguir entre las medidas que pueden reducir la incomodidad de forma momentánea y las situaciones que justifican una consulta.

Baker señaló que la interrupción del descanso o de las actividades habituales es un motivo para comunicar el síntoma a un profesional de salud.

El reposo puede volver más evidente una molestia acumulada durante el día

Baker explicó que el movimiento diario influye en la forma en que se siente la articulación al final de la jornada. Cuando una rodilla se mueve, conserva lubricación.

Al disminuir la actividad durante el descanso, esa lubricación también baja y puede hacerse más perceptible el dolor acumulado a lo largo del día.

El médico aclaró que el reposo no es la causa única del dolor. La quietud, la presión y una postura sostenida pueden volver más notorio un problema que ya existe.

El especialista indicó que la molestia puede presentarse en una rodilla o en ambas. Entre las causas posibles mencionó la artritis, las lesiones y otros problemas asociados con inflamación. La artritis reúne afecciones que pueden afectar las articulaciones y causar dolor.

En una rodilla desgastada, Baker señaló que el contacto entre los huesos puede contribuir a la incomodidad nocturna. El dolor nocturno puede requerir un diagnóstico, sostuvo.

Por ese motivo, diferenció las medidas de confort de la necesidad de establecer un diagnóstico, sobre todo cuando el síntoma impide dormir o altera la rutina.

Las medidas inmediatas buscan controlar el dolor y reducir la carga sobre la articulación mientras se coordina una consulta, explicó el médico. La definición del tratamiento, en cambio, depende de conocer el origen de la molestia.

La carga sobre la rodilla orienta la elección de actividad y soporte

La actividad de alto impacto, como correr sobre pavimento, puede dejar una carga persistente en la rodilla y hacerse más perceptible al final del día, indicó Baker.

Frente a ello, mencionó la natación y el ciclismo como ejercicios de bajo impacto que permiten trabajar la articulación sin golpes repetidos contra una superficie.

Estas alternativas buscan reducir la presión sobre la articulación y no reemplazan una evaluación cuando el dolor persiste, según el especialista.

Baker también citó las rodilleras de descarga, dispositivos que redistribuyen la carga para quitar presión de zonas determinadas de la rodilla. Según explicó, pueden ayudar en algunos casos de dolor por artritis.

La utilidad de un soporte o de una actividad de menor impacto depende del problema que se busca abordar. Por eso, el médico indicó que la consulta permite establecer si esas opciones se ajustan a la causa de la molestia.

El especialista aplicó el mismo criterio de precaución a los analgésicos de venta libre. Señaló que el naproxeno y el ibuprofeno son antiinflamatorios no esteroides, medicamentos que pueden ayudar a reducir la inflamación y la hinchazón. También indicó que tomarlos después de la cena puede hacer que su efecto coincida con la hora de acostarse.

La elección de un analgésico debe considerar los medicamentos en uso, advirtió Baker, porque los anticoagulantes, fármacos que reducen la capacidad de coagulación de la sangre, y determinados antiinflamatorios pueden generar interacciones con efectos adversos.

En esas situaciones, mencionó el paracetamol u otros fármacos que deben definirse con el profesional tratante.

El alivio temporal puede incluir frío, calor y cambios de postura

Baker describió el frío y el calor como recursos de alivio temporal cuyo uso depende del tipo de dolor. Explicó que el calor suele resultar más útil ante un dolor crónico relacionado con artritis, mientras que el frío puede ser más útil para lesiones agudas por sobreuso.

El dolor crónico es aquel que se mantiene en el tiempo. Una lesión aguda, en cambio, se asocia con una exigencia reciente o puntual.

Cuando hay hinchazón, el especialista señaló que el hielo puede ayudar a reducir la sensibilidad de la zona.

También mencionó geles, cremas, parches antiinflamatorios y productos de efecto refrescante que se aplican sobre la piel como alternativas de alivio localizado. Estas medidas buscan disminuir la molestia, pero no reemplazan la identificación de su causa.

La posición al dormir también puede modificar la presión sobre la rodilla. Baker propuso colocar una almohada entre las piernas para quienes descansan de lado y padecen dolor por artritis, o debajo de las rodillas para quienes duermen boca arriba.

Mantener apoyo y una leve flexión puede reducir el contacto en una articulación desgastada, indicó el especialista. Si el dolor persiste o impide dormir, recomendó consultar a un profesional para identificar su causa.

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