Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Muchas personas padecen migraña, una enfermedad que afecta al doble de mujeres que a hombres. Ana Gago Veiga, responsable de la Unidad de Cefaleas del Hospital de la Princesa en Madrid y profesora de la Universidad Autónoma de Madrid, explica que esta patología tiene un importante componente genético, por lo que es frecuente encontrar a pacientes con antecedentes familiares. "Sabemos además que determinadas circunstancias favorecen la cronificación de la enfermedad, es decir, que la migraña pase a ser muy frecuente o prácticamente diaria", afirma la experta, quien añade que, entre estos factores, se encuentran:
-El uso excesivo de analgésicos.
-La obesidad.
-Los trastornos del sueño.
-El estrés mantenido.
-La ansiedad.
-La depresión.
"Identificar estos elementos cronificadores permite actuar precozmente para evitar que la enfermedad se vuelva más incapacitante", destaca Gago.
Acerca de cuáles son los desencadenantes más frecuentes de las crisis en las mujeres, la especialista consultada responde que los ciclos hormonales asociados al ciclo menstrual son uno de los más característicos, pero no los únicos. La neuróloga apunta también los siguientes:
-Una crisis de estrés y, paradójicamente, la relajación tras periodos de estrés intenso.
-Alteraciones del sueño: tanto dormir poco, como demasiado.
-El ayuno prolongado.
-La deshidratación.
-Algunos cambios meteorológicos.
-Determinados estímulos sensoriales intensos, como las luces brillantes, los olores fuertes o los ruidos elevados.
Eso sí, la experta advierte que los desencadenantes no son iguales para todas las pacientes y que identificar los propios puede ayudar a mejorar el control de la enfermedad. Sin embargo, "esto no significa que las personas con migraña deban vivir pendientes de cada detalle de su rutina ni buscando constantemente una explicación para cada crisis", aclara.
Así pues, se trata de una enfermedad neurológica compleja y no siempre existe un desencadenante reconocible. En muchas ocasiones, las crisis aparecen sin una causa evidente. Por ello, resalta Gago, "es importante evitar la culpa: sufrir una crisis no significa que la paciente haya hecho algo mal. Conocer los posibles desencadenantes puede ser útil, pero nunca debe convertirse en una fuente adicional de ansiedad o de restricciones innecesarias en la vida diaria".

¿Han avanzado los tratamientos en los últimos años?
Como asegura Gago, "en los últimos años hemos vivido una auténtica revolución en el tratamiento de la migraña, especialmente gracias a una mejor comprensión de los mecanismos biológicos que la producen". En este sentido, continúa, los avances han llegado tanto para el tratamiento sintomático, que se encarga de aliviar una crisis cuando aparece; como para el tratamiento preventivo, cuyo objetivo es reducir la frecuencia y la intensidad de los brotes cuando se administra de forma continuada durante un periodo de tiempo.
"Desde hace algunos años disponemos de terapias específicamente diseñadas para la migraña, dirigidas contra el péptido relacionado con el gen de la calcitonina (CGRP), una molécula clave en su fisiopatología. Entre ellas, se encuentran los anticuerpos monoclonales y los gepantes, fármacos que han demostrado una elevada eficacia y un buen perfil de seguridad en muchos pacientes", detalla la neuróloga.
Por otra parte, la toxina botulínica está indicada para determinados casos de migraña crónica, "una opción que ha supuesto un importante avance para pacientes con formas especialmente incapacitantes de la enfermedad".
Asimismo, la especialista comenta que no se deben olvidar los tratamientos preventivos clásicos, pues siguen teniendo un papel relevante: "En muchos casos, son eficaces y presentan la ventaja de poder tratar simultáneamente otras enfermedades o síntomas asociados, como la ansiedad, la depresión, los trastornos del sueño o determinados problemas cardiovasculares".
Por último, aunque todavía no existe la cura para la migraña, sí es posible reducir de forma significativa en la mayoría de pacientes que la sufren la frecuencia y la intensidad de las crisis, mejorando su calidad de vida. "Hoy contamos con muchas más opciones terapéuticas que hace unos años y, a pesar de que a veces sea necesario probar diferentes alternativas hasta encontrar la más adecuada, ninguna mujer debería resignarse a convivir con una migraña mal controlada", concluye.