El evento ocurrió durante la madrugada de este domingo en el bar “Apolo” de Catriló. La policía llegó al lugar por el testimonio de un participante de la fiesta que encontró en la calle. El local fue clausurado preventivamente por el municipio local y al dueño se le iniciará una causa judicial.

Otra fiesta clandestina en el medio de las restricciones por la pandemia del coronavirus. Esta vez ocurrió en la localidad de Catriló, donde en un operativo conjunto entre la policía y la municipalidad sorprendieron a 36 personas compartiendo un evento en el interior del bar “Apolo” ubicado entre las calles Viale y España.

La Policía notificó al dueño del local, un joven identificado como Santiago Cazenave, quien ahora tendrá que enfrentar una causa judicial. Además, en el interior del local había dos menores de edad.

A todos los integrantes de la fiesta se les abrió una causa en base al artículo 205 del Código Penal. La provincia de La Pampa se encuentra en la fase denominada de "distanciamiento social", motivo por el cual los bares, pubs o restaurantes solo pueden permanecer abierto hasta las 0 horas bajo estrictas medidas de prevención.

"Acá no había medidas de prevención, no había presencia de gente de acuerdo a los metros cuadrados, no había nada...era lisa y llanamente una fiesta clandestina", confió a El Diario una fuente ligada al Ministerio de Seguridad de la provincia.

La policía llegó al lugar alrededor de las 7:00 horas, luego de que encontraran a un participante de la fiesta deambulando por la calle en un horario no permitido. "Cuando los integrantes de la patrulla le dijeron de dónde venía, este mucho les contó que venía del bar Apolo, de una fiesta...", confiaron a este diario desde la Comisaría de Catriló.

Según explicaron fuentes judiciales, las actuaciones policiales serán giradas ahora a la Unidad de Atención Primaria (UAP) y se citará a cada uno de los notificados para que paguen la multa correspondiente. El bar "Apolo" quedó preventivamente clausurado.

A pesar de los fuertes controles llevados adelante por las autoridades provinciales, municipales y policiales, las fiestas clandestinas comenzaron a ser un dolor de cabeza. 

Uno de los eventos más grandes que se desbarató en medio de la cuarentena ocurrió a mediados del mes pasado en Santa Rosa, en un local ubicado en la colectora de la avenida Perón 1.700. Esa fiesta provocó que el gobernador Sergio Ziliotto decidiera limitar días y horarios de los encuentros sociales en la provincia.

El promotor del aquel evento, Guillermo Gastón Lett, fue acusado por delitos previstos en los artículos 205 y 239 del Código Penal al considerarse que fue el organizador de la fiesta clandestina.

El 205 estipula que será reprimido con prisión de seis meses a dos años, el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes, para impedir la introducción o propagación de una epidemia; y el 239 indica que recibirá prisión de 15 días a un año, el que resistiere o desobedeciere a un funcionario público en el ejercicio legítimo de sus funciones.