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EL DIARIO digital
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Lo que prometía ser una excursión inolvidable hacia uno de los paisajes más deslumbrantes y promocionados de la Puna terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar. Un violento e intempestivo temporal de nieve y viento blanco sorprendió a más de 120 turistas en la zona del Balcón del Pissis, en la alta montaña catamarqueña, obligando a desplegar un inédito y dramático megaoperativo de rescate que se extendió durante más de 24 horas.
La odisea comenzó en la tarde del martes, cuando una extensa caravana compuesta por una veintena de camionetas particulares y de excursión transitaba el camino minero con destino al célebre mirador del cerro Pissis. Aunque los viajeros sabían que las condiciones meteorológicas podían complicarse hacia la tarde, la furia de la naturaleza sobrepasó cualquier previsión.

"En quince minutos el viento blanco tapó todo"
El testimonio de los sobrevivientes da cuenta del dramatismo con el que se desencadenó la emergencia. Fernando Millán, un turista bonaerense que viajaba junto a cuatro familiares, relató las horas críticas que debió asimilar atrapado en el interior de su vehículo antes de ser auxiliado.
"Sabíamos que a partir de la una de la tarde podía haber viento, pero a las dos nos quedamos trabados detrás de otra camioneta y no pudimos avanzar más. El viento blanco tapó todo el camino en quince minutos", contó el viajero. La acumulación de nieve fue tan vertiginosa que, en cuestión de horas, sepultó por completo a varias de las camionetas.
El encierro obligó a los ocupantes a tomar decisiones extremas para sobrevivir a temperaturas que perforaron los -10 °C. Con el escape obstruido por la nieve, el uso de la calefacción quedó descartado ante el riesgo letal de intoxicación por monóxido de carbono. "No podíamos ni abrir los vidrios. Pasamos horas sin poder calefaccionarnos", recordó Millán. La salida fue desesperada: un turista de otro vehículo logró acercarse a pie y ayudarlos a forzar las ventanillas para poder evacuarlos.
Las huellas del frío extremo quedaron marcadas en el cuerpo de los rescatados. "Tengo las manos llenas de ampollas por las quemaduras del frío; llegó un momento en que no sentía ni las manos ni los pies", detalló el turista bonaerense tras pasar casi un día entero varado en la cumbre.
Incesante despliegue y evacuación de emergencia
Frente a la magnitud del evento, se montó un Centro de Operaciones de Emergencia (COE) en el kilómetro 0 de la ruta de acceso, coordinado por el ministro de Gobierno, Seguridad y Justicia de Catamarca, Alberto Natella. Del operativo participaron de manera coordinada brigadistas de Defensa Civil de Tinogasta, Fiambalá y la Provincia, efectivos de la Policía provincial, Bomberos Voluntarios, personal del Ministerio de Salud, baqueanos y operarios de la empresa minera Zijin-Liex, que aportó maquinaria pesada para despejar la traza.
El grueso de los afectados fue localizado en los kilómetros 18 y 20 del trayecto, donde los rescatistas debieron arribar caminando pasadas las 21:30 del martes debido a la imposibilidad de avanzar con vehículos convencionales.
Durante la madrugada de este miércoles, el hospital de Fiambalá registró un "ingreso incesante" de pacientes. Según confirmó el jefe médico del centro asistencial, Omar Arce, se atendió a más de 40 personas. La mayoría presentó cuadros de hipotensión, crisis de ansiedad y pánico. Al menos dos personas debieron ser derivadas de urgencia a la capital provincial afectadas por cuadros moderados de hipotermia, mientras que el resto de los evacuados fue derivado transitoriamente al campamento minero Tres Quebradas para recibir alimentos y abrigo.

Autocrítica, advertencias e investigación en puerta
Más allá del alivio por la ausencia de víctimas fatales, la emergencia encendió un fuerte debate en torno a los controles turísticos en zonas de alto riesgo y la responsabilidad individual de los viajeros.
El propio Millán admitió que existió cierta "inconciencia" por parte de los excursionistas: "Cuando uno llega al kilómetro cero hay un cartel enorme que advierte que hay que estar preparado para este tipo de contingencias, y ninguno de nosotros lo estaba".
Desde el ámbito institucional, la respuesta no se hizo esperar. El ministro Natella advirtió que habrá duras sanciones una vez completada la evacuación total: "La gente que haya infringido las alertas emitidas en tiempo y forma por Defensa Civil y el municipio de Fiambalá tendrá consecuencias, al igual que las empresas prestadoras de turismo que hayan desobedecido las indicaciones oficiales".
En la misma línea, Juana Noguera, presidenta de la Asociación de Guías de Turismo de Catamarca, planteó la necesidad de revisar los controles estatales e idoneidad de los servicios ofrecidos en la alta montaña: "Responsables somos todos: el Estado, los trabajadores y los pobladores. Estamos transportando vidas y no se puede improvisar en actividades para las que no se está plenamente capacitado".