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EL DIARIO digital
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Las acciones y los bonos de Argentina son negociados con muy amplias subas, ante indicadores financieros domésticos alentadores después de que la calificadora S&P (Standard & Poor's Financial Services) mejoró el rating de los bonos soberanos a "B-" desde "CCC+". Por lo tanto, según esta definición, los títulos de deuda dejan de ser de "riesgo sustancial".
Con este escenario, los bonos en dólares de Argentina -Bonares y Globales- suben hasta 4%, mientras que el riesgo país de JP Morgan decae debajo de los 450 puntos básicos por primera vez en ocho años.
En el mismo sentido, los ADR y acciones de compañías argentinas que son negociados en dólares en Wall Street ganan hasta 14,3%, con Banco Francés al frente, escoltado por Supervielle (+13%), Banco Macro (+12,4%) y Telecom, con un 12 por ciento.
A las 16:10 horas, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires sube 6,9%, a 3.370.000 puntos, en un nuevo récord histórico nominal, es decir, medido en pesos. El panel de acciones líderes anota una ganancia de 12,6% en dólares y de 10,3% en pesos en lo que va de este año.
La disparada de los activos se produjo después de que la agencia financiera Standard & Poor's elevara la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera de largo plazo debido al avance del programa de austeridad fiscal y el aumento de compra de divisas por parte del Banco Central, entre otros factores. La decisión sigue a la mejora anunciada por Fitch Ratings a principios de mayo.
De esta forma, el riesgo país llegó a su nivel más bajo en los últimos ocho años. Durante la presidencia de Javier Milei, el registro más reducido de este indicador se había dado en enero pasado, con 481 puntos básicos.
En su informe, S&P fundamentó la perspectiva estable en la expectativa de que el Gobierno mantenga el ajuste fiscal y que "el Banco Central aumentará sus reservas internacionales, sosteniendo el crecimiento económico y reduciendo la inflación". La firma remarcó una menor vulnerabilidad económica y una mejora gradual en la liquidez externa, mientras el gobierno logra fondos emitiendo bonos en dólares, utilizando garantías de organismos oficiales y acuerdos con bancos globales.
"El upgrade no marca el final del proceso, sino el inicio de una etapa en la que la consistencia fiscal y la acumulación de reservas empiezan a ser premiadas. El mercado deja de preguntarse si Argentina puede pagar y empieza a preguntarse a qué tasa debería hacerlo", explicó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
"Este cambio de calificación reduce la probabilidad de eventos extremos negativos para la macro -default, crisis de balanza de pagos, salto discreto del tipo de cambio, etcétera-, mejora la convexidad de los bonos soberanos y fortalece la tesis de que Argentina está transitando desde un régimen de crisis recurrente hacia uno de estabilización gradual", añadió Botto.
S&P advirtió que aún persisten desafíos y que "es probable que persistan tensiones en los próximos 12 a 18 meses que podrían afectar la estabilidad económica", aunque considera que el gobierno podrá enfrentarlos "sin caer en default ni en un canje de deuda estresado, según nuestras definiciones".
En la misma línea, el director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, señaló que "las calificadoras a veces llegan un poco tarde, tanto para revisar al alza como para revisar a la baja, pero el hecho de que se den estas revisiones consolidan lo que pueda estar pasando".
"El proceso de baja del riesgo país va más allá de lo que diga la calificadora. Tiene que ver con la política fiscal y la mejora en la política macroeconómica en general. Desde el punto de vista financiero me parece que este año ya arrancó mejor, sobre todo por el tema de la compra de reservas, y de alguna forma es como que las calificadoras ahora lo ven y validan la mejora", afirmó Tiscornia.