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EL DIARIO digital
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Cada 26 de julio se conmemora un nuevo aniversario del fallecimiento de María Eva Duarte de Perón, ocurrido en 1952 a las 20:25 horas en la residencia presidencial. Designada oficialmente por el Congreso como "Jefa Espiritual de la Nación", su deceso a los 33 años de edad fue provocado por un cáncer de cuello uterino en estado avanzado, un diagnóstico que en la década de 1950 contaba con opciones terapéuticas limitadas y que produjo un vertiginoso deterioro en su estado de salud durante su último año de vida.
Pese a la progresión de la enfermedad, participó en hitos políticos de la época, como el Cabildo Abierto del Justicialismo en agosto de 1951 previo a su renuncia a la candidatura vicepresidencial y la asunción del segundo mandato de Juan Domingo Perón el 4 de junio de 1952, fecha que constituyó su última aparición pública.
Duelo masivo, derrotero de sus restos y legado permanente
La noticia de su deceso provocó una conmoción popular masiva que se tradujo en extensas filas para despedir sus restos y la declaración del duelo nacional. Su cuerpo fue embalsamado por el médico español Pedro Ara. Tras el golpe de Estado de 1955, la dictadura militar autodenominada Revolución Libertadora secuestró el cadáver y lo mantuvo oculto bajo identidad falsa en un cementerio de Milán, Italia, hasta su restitución a Perón en Madrid en 1971. En 1976, sus restos fueron trasladados definitivamente a la bóveda de la familia Duarte en el cementerio de la Recoleta.
A más de siete décadas de su muerte, la trascendencia de Eva Perón persiste como un pilar fundamental en la historia política argentina. Su rol decisivo en la promulgación del voto femenino en 1947, la creación y gestión de la Fundación Eva Perón orientada a la asistencia e infraestructura social, y su articulación con el movimiento obrero consolidaron un liderazgo que continúa siendo objeto de análisis, homenajes y debates en la sociedad.