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EL DIARIO digital
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En un hito sin precedentes para la industria aeroespacial nacional, el satélite argentino Atenea formará parte de la histórica misión Artemis II de la NASA. Este pequeño pero potente dispositivo, diseñado y construido íntegramente en el país, viajará como carga secundaria a bordo del cohete SLS, posicionando a la Argentina en el selecto grupo de naciones que participan activamente en el regreso de la humanidad a la Luna.
Atenea: tecnología nacional en el espacio profundo
El satélite Atenea es un CubeSat de dimensiones reducidas (aproximadamente 30x20x20 cm), pero con una misión ambiciosa. Su despliegue está previsto para unas cinco horas después del despegue, una vez que la cápsula Orion se haya separado de la etapa superior del cohete.
-Objetivo científico: Validar sistemas de comunicación de largo alcance y medir la radiación en el entorno lunar mediante dosímetros y un fotomultiplicador de silicio.
-Desarrollo: Fue coordinado por la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales) junto a la empresa VENG, la CNEA y universidades nacionales como la UNLP, la UNSAM y la UBA.
-Récord nacional: Se convertirá en el objeto de fabricación argentina que más lejos haya llegado en el espacio, operando a unos 70,000 kilómetros de la Tierra.
Alianza internacional: los países que comparten el viaje
Argentina no estará sola en este despliegue de tecnología secundaria. La NASA seleccionó solo a cuatro países de entre más de 60 propuestas para ocupar un lugar en esta misión crítica. Los satélites que acompañarán a la Orion pertenecen a:
1.Argentina: Con el satélite Atenea, enfocado en comunicaciones y radiación.
2.Alemania: A través de la agencia DLR, centrada en investigaciones biológicas y de blindaje contra radiación.
3.Corea del Sur: Con tecnología de la agencia KASA para el estudio del clima espacial profundo.
4.Arabia Saudita: Mediante la SSA, con experimentos de observación y conectividad.
Esta colaboración internacional subraya la importancia de los Acuerdos Artemis, un tratado de cooperación espacial al que Argentina adhirió en 2023, permitiendo que el talento científico local contribuya directamente al establecimiento de una presencia humana sostenible en la Luna.