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EL DIARIO digital
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El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, pasó por el programa de streaming "Las Tres Anclas" y analizó el presente económico de la Argentina. En ese contexto, el funcionario se refirió a la relación histórica que mantuvo con las administraciones anteriores y marcó una fuerte distinción ética y política respecto a la oposición.
Caputo fue tajante al recordar su disposición para colaborar con gestiones de signo político contrario. "A los kirchneristas no hay forma de convencerlos. Ellos piensan diferente. Creo que cada vez más gente se da cuenta de esas cosas", señaló el titular del Palacio de Hacienda al comenzar su intervención sobre el clima político.
Para el ministro, existe una lógica de confrontación que excede lo ideológico y se traslada a un deseo de fracaso ajeno: "Es casi medio siniestro ese comentario. Podés pensar distinto, pero si al otro le está yendo mejor, es como raro querer que al país le vaya mal para vos poder volver. Eso es triste".
En este sentido, Caputo buscó diferenciarse revelando detalles de su pasado profesional y su contacto con exfuncionarios kirchneristas. "Yo jamás quise que al kirchnerismo le vaya mal y me pidieron ayuda 500 veces. Lo pueden decir los diferentes presidentes del Banco Central, desde Prat-Gay hasta Fábrega. Siempre que tuve que ayudar, ayudé. Nunca quise que les fuera mal", afirmó con énfasis. El ministro aclaró que sus críticas siempre fueron técnicas y no personales: "A veces pensaba que le iba a ir mal porque las políticas que estaban tomando no eran buenas. Pero nunca tuve el sentimiento de querer que les fuera mal. Por eso, cada vez que me pedían ayuda, lo hacía".
Para el funcionario, la estrategia opositora actual carece de una plataforma de superación. "Hoy a la Argentina le va mucho mejor que en 2023, cuando además íbamos directo a ser Venezuela. La única forma de volver del kirchnerismo no es proponiendo algo mejor, sino que al otro le vaya mal. Eso es triste", insistió.
El debate sobre los datos y la "operación" mediática
Caputo también dedicó una parte extensa de la entrevista a cuestionar la narrativa sobre la situación económica actual que circula en diversos medios de comunicación. Según su visión, existe un intento deliberado por instalar una percepción de crisis que no se condice con las estadísticas oficiales que maneja su cartera. "Lo que uno lee en los medios y están tratando de instalar, es que estamos en una mega recesión y que la gente no llega al día 15 del mes. Puede haber diferentes razones por lo que digan esto: ideología, operación y demás", explicó.
El ministro atribuyó estas versiones a un sesgo informativo que recorta la realidad para mostrar un panorama negativo. "Hacen la combinación que siempre dice el presidente. Eligen algo que esté mal y dicen que está todo mal. Es como que elijan uno de los cuatro sectores que salieron con números negativos en el PBI y digan que está todo mal", comparó. Asimismo, reconoció que la gestión también podría tener sus propias inclinaciones, pero que el árbitro final debe ser la estadística: "También nosotros desde el equipo económico podríamos tener sesgo. Todos conocemos gente que la va bien, gente que la va mal y gente que le va espectacular. El sesgo se dirime con datos. Los datos son la verdad. Las sensaciones las dejamos de lado".
Bajo esa premisa, el titular de Economía defendió la gestión actual asegurando que los indicadores muestran una realidad expansiva. "Los datos dicen lo opuesto a lo que dicen los medios. Estamos en récord histórico de nivel de actividad, de exportaciones y de consumo", sostuvo. Incluso, trazó un paralelismo con el escenario electoral del año pasado para fundamentar su postura: "Esto me hace acordar bastante a septiembre del año pasado, cuando combinaban lo político con el tema de que la economía no llegaba al 15 del mes. Después de eso llegaron las elecciones y ganó el Presidente 41% a 24%. La interpretación en ese momento fue que era el temor de la vuelta a los Kukas. Ahora, miremos los datos de julio a septiembre de ese año. Decían que la economía creció al 1,5% en ese trimestre. Entonces, el resultado de la elección empieza a tener otro fundamento".
Crecimiento y el cambio de modelo empresarial
Al ser consultado sobre cuándo este crecimiento macroeconómico se sentirá de manera uniforme en la población, Caputo admitió que el proceso es heterogéneo. "La economía no es para todos igual. Para algunos va a llevar tiempo, mientras que otros ya lo perciben hoy", señaló, aunque subrayó que lo fundamental es el cambio estructural que se está llevando a cabo. "Estamos cambiando de modelo. Pasamos de un modelo que no era pro empresa ni pro mercado. Era un modelo pro empresario. Era un modelo que hacía ricos a los empresarios", definió.
El ministro fue crítico con el esquema de protección comercial previo, asegurando que perjudicaba al consumidor. "Era un modelo proteccionista en el que obligabas a la gente a pagar hasta diez veces lo que valían las cosas para que el empresario se hiciera rico", describió y utilizó como ejemplo el caso de la empresa de neumáticos FATE: "Tomando el ejemplo de Fate, los trabajadores no eran millonarios, el multimillonario era Madanes".
Caputo aclaró que el Gobierno no tiene una postura contra los hombres de negocios, sino contra las reglas de juego que regían anteriormente. "No criticamos a los empresarios, sino al modelo. Estos empresarios, algunos, se acostumbraron a cazar en el zoológico. Cuando cambiás el modelo, la reacción no necesariamente es la misma", analizó. Para ilustrar esta transición, contrastó dos comportamientos corporativos: "Tenés el ejemplo de FATE, cuyo dueño decidió no 'jugar más' y tenés otros caso, como el de Lumilagro, que decidió acomodarse y ahora está con ventas récord y exportaciones. Hoy la gente puede comprar termos argentinos mucho más baratos y de mejor calidad. Se beneficiaron los argentinos y las empresas".
En esta misma línea, mencionó el sector automotriz y el textil. Sobre el primero, recordó la gestión anterior: "Sus mejores años fueron con Massa, porque podían importar a un tercio de lo que valían y vender, con escasez de autos, al precio que querían. Ahora, vos le cambiaste las reglas de juego. Dietrich no dijo 'no juego más', salió a competir". Respecto al rubro textil, apuntó: "Tenés tipos que andan llorando porque no pueden competir y tenés otros que dicen 'yo puedo competir perfectamente'. Es una decisión empresarial".
Para el ministro, la resistencia al cambio es un subproducto de décadas de distorsiones. "La decisión de cerrar porque no cazás más en el zoológico, viene atado a 20 años de incentivos para que eso ocurra. Si le preguntás al trabajador de FATE va a decir 'estoy peor, porque tengo que salir a buscar trabajo', pero esa situación se dio porque su jefe decidió no adaptarse al nuevo modelo", sentenció.
Reforma laboral y la transición hacia el nuevo esquema
Para mitigar los efectos de esta transformación, Caputo destacó la importancia de las reformas estructurales, particularmente la laboral. Según su análisis, los cambios buscan incentivar la formalización y reducir la incertidumbre para las pequeñas y medianas empresas. "La reforma laboral apunta a eso, precisamente para que los empleadores tengan mayor incentivo para contratar gente en blanco. Terminamos en la industria del juicio. Si hoy querés despedir a alguien, al menos sabés cuánto te va a costar y no que funda tu pyme", explicó.
Además, enumeró beneficios impositivos que, según su visión, mejoran la competitividad del empleo. "Antes pagabas 18 puntos por contratar a alguien y hoy tenés dos. Estamos rompiendo el incentivo al empleo en negro. Al bajarle las cargas, estás haciendo más competitivo al empleador", detalló. También mencionó la creación de fondos de cese laboral: "Tenés plata que antes tenías que dársela al Gobierno y ahora podés usarla para constituir un fondo para poder eventualmente hacerle frente a esos despidos".
El ministro defendió que estas medidas harán que la transición sea "más llevadera" y que el destino final es un mercado más eficiente. "El otro era un modelo contra la gente, porque todos teníamos escasez de productos y los pagábamos carísimos. Ahora vas a un modelo donde todos tienen acceso a bienes de mejor calidad a menor precio, mayor variedad y en mucha mayor medida, a crédito", aseguró.
Finalmente, Caputo hizo un ejercicio de transparencia al reconocer los indicadores que no resultan favorables en el corto plazo. "Para ser justos, no debemos focalizarnos solo en los datos que nos favorecen. El dato de la suba del desempleo es correcto. Subió un punto y es normal que eso pase en este proceso de transformación", admitió.
Del mismo modo se refirió a la aceleración de precios: "La inflación es otro ejemplo. Veníamos en el 1,5% y desde el ataque, se fue ahora al 3%". No obstante, concluyó que la tendencia general es positiva.