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EL DIARIO digital
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Lo que este martes se celebraba como el final de un calvario judicial de dos meses, se transformó en las últimas horas en un "laberinto burocrático" para la abogada argentina Agostina Páez. En un giro sorpresivo, el juez Guilherme Schilling Pollo Duarte decidió postergar la partida de la joven santiagueña, acusada de injuria racial tras un incidente en un bar de Ipanema.
Pese a que la fiscalía y la querella ya habían prestado conformidad para que Páez regresara a la Argentina antes de la sentencia definitiva, el magistrado optó por el rigor formal: determinó que la joven de 29 años deberá permanecer entre 10 y 15 días más en Río de Janeiro bajo monitoreo electrónico (tobillera).
El motivo del freno
Según explicó el abogado de la familia, Sebastián Robles, el cambio de postura de la fiscalía que el juez acató se habría originado por declaraciones de la propia Páez respecto al monto del resarcimiento económico. Ante esto, la justicia brasileña resolvió mantener las medidas cautelares hasta que se presenten los alegatos finales y se dicte el fallo de fondo, para evitar cualquier "obstaculización" del proceso.
La defensa ya presentó un hábeas corpus de carácter urgente para intentar revertir lo que consideran una detención "cruel e innecesaria".
El acuerdo y la multa millonaria
Cabe recordar que el martes se había logrado una victoria jurídica importante: la reducción de los cargos (de tres delitos a uno solo), lo que desplomó la pena posible de 15 años de prisión a una mínima de 2, reemplazable por trabajos comunitarios en Argentina.
Sin embargo, el frente económico sigue siendo el mayor escollo. La reparación solicitada ronda los 150.000 dólares (50 mil por cada una de las tres víctimas). "Hace tres meses que estoy sin trabajar, no sé cómo se va a resolver ese tema", confesó Páez a los medios, dejando en claro que la ingeniería financiera para cubrir la caución es hoy la prioridad de su familia.
Disputa política por el "rescate"
El caso también se coló en la interna política argentina. En las últimas horas, el canciller Pablo Quirno y la diputada Marcela Pagano protagonizaron un cruce público por la autoría de las gestiones diplomáticas. Mientras Quirno destacó la labor técnica del consulado en Río, Pagano reivindicó el rol de la "diplomacia parlamentaria" y los vínculos del expresidente Alberto Fernández con la administración de Lula da Silva.
Por ahora, la joven que definió su estadía en Brasil como una "pesadilla" deberá seguir esperando en Ipanema, sujeta al monitoreo satelital, hasta que la firma del juez finalmente le permita cerrar este capítulo.