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EL DIARIO digital
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El proceso de desindustrialización sumó este lunes un capítulo doloroso con el cierre definitivo de la fábrica de Bahco en la localidad de Santo Tomé, Santa Fe. La firma, reconocida mundialmente por la calidad de sus llaves ajustables y herramientas de mano, comunicó el cese de actividades, dejando a 40 operarios especializados sin su fuente de sustento.
La planta santafesina era un baluarte de la producción nacional. Sin embargo, en los últimos meses la situación se había vuelto insostenible. Según fuentes gremiales, la combinación de una recesión profunda que planchó la demanda en el sector de la construcción y la industria y el costo creciente de los insumos básicos terminaron por asfixiar la operatividad de la fábrica.
El factor "importación"
Desde la dirección de la empresa señalaron que el actual esquema económico, que facilita el ingreso de herramientas del exterior con costos menores, tornó "inviable" la competencia para el producto fabricado localmente. Esta situación se suma a la tendencia que venimos registrando en otros sectores, donde la apertura comercial sin resguardos impacta directamente en el empleo registrado.
Impacto social y gremial
Los 40 trabajadores afectados, muchos de ellos con décadas de antigüedad en la firma, se encuentran en estado de asamblea permanente. Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) calificaron la noticia como un "golpe al corazón de la industria nacional" y advirtieron que el cierre de Bahco podría ser el inicio de un efecto dominó en otras pymes metalúrgicas de la región.
Si bien la marca Bahco seguirá comercializándose en Argentina a través de productos importados, la decisión de desmantelar la producción local marca el fin de un ciclo de transferencia tecnológica y mano de obra calificada en suelo santafesino. La noticia se conoce en una jornada donde otros indicadores económicos, como el aumento de combustibles y el rebote inflacionario, ensombrecen el panorama para el sector manufacturero.