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EL DIARIO digital
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La combinación de ingresos ajustados y precios elevados comenzó a reflejarse con fuerza en el sistema financiero. Los últimos datos oficiales del Banco Central de la República Argentina indican que la morosidad en los créditos personales superó el 10%, un umbral que no se registraba desde el inicio de la serie estadística en 2010.
El incremento del incumplimiento está directamente vinculado con la situación de la economía doméstica. La pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el aumento del desempleo redujeron la capacidad de pago de los hogares, que priorizan gastos básicos y dejan en segundo plano el cumplimiento de compromisos financieros.
Según el informe de la autoridad monetaria, la mora mantiene una tendencia ascendente tanto en los créditos a familias como en los otorgados a empresas. No obstante, el mayor deterioro se observa en las líneas de consumo personal, donde alrededor del 11% de los tomadores de crédito ya no logra cumplir con los pagos en tiempo y forma.
Este nivel de incumplimiento supera registros de crisis anteriores y genera preocupación en las entidades financieras por el aumento del riesgo de incobrabilidad. Analistas privados coinciden en que el fenómeno refleja el agotamiento de los ahorros y la imposibilidad de refinanciar deudas en un escenario donde el costo de vida absorbe la mayor parte de los ingresos disponibles.