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EL DIARIO digital
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El represor Raúl Antonio Guglielminetti, conocido como "El Mayor Guastavino" o "El Ronco", murió a los 84 años mientras cumplía arresto domiciliario en la ciudad de Mercedes, tras un deterioro significativo de su estado de salud. El ex integrante de los servicios de inteligencia había sido condenado en múltiples causas por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico-militar.
Guglielminetti había obtenido el beneficio de la prisión domiciliaria en septiembre del año pasado, luego de sufrir un hematoma subdural mientras se encontraba detenido en una unidad penitenciaria. Su fallecimiento se produjo sin que hubiera aportado información sobre el destino de las víctimas ni manifestado arrepentimiento por los crímenes por los que fue juzgado.
Su nombre volvió a tomar relevancia pública en julio de 2024, cuando fue uno de los represores alojados en la cárcel de Ezeiza que recibió la visita de un grupo de diputados nacionales de La Libertad Avanza. En ese contexto, entregó un sobre con propuestas vinculadas a la situación judicial de los condenados por crímenes del terrorismo de Estado.
Trayectoria represiva
Guglielminetti inició su actividad en el ámbito de la inteligencia militar a comienzos de la década de 1970. Actuó como personal civil de inteligencia del Batallón 601 y tuvo participación en distintos dispositivos represivos. En Neuquén, se desempeñó en el Destacamento de Inteligencia 182 y estuvo vinculado al accionar de la Triple A durante la intervención de la Universidad del Comahue.
En 1976 integró el grupo que operaba en Automotores Orletti, uno de los principales centros clandestinos de detención, y posteriormente formó parte de estructuras de la Superintendencia de Seguridad Federal. Sobrevivientes lo identificaron como integrante de los grupos de tareas que actuaron en los centros clandestinos El Olimpo y el Club Atlético.
También fue investigado y condenado por su participación en secuestros extorsivos en el marco de la denominada "subversión económica", con hechos ocurridos en Campo de Mayo, entre ellos la causa Chavanne-Grassi.
En 1987, durante una declaración ante la Cámara Federal, reconoció haber sido entrenado como agente de inteligencia para actuar fuera de la legalidad. Tras permanecer prófugo durante varios años, fue detenido en 2006 en una propiedad rural del partido de Mercedes. Desde entonces, recibió condenas a prisión perpetua en distintas causas por crímenes de lesa humanidad.