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EL DIARIO digital
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El tablero geopolítico mundial entró en una fase de alerta roja este sábado tras las incendiarias declaraciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. A través de su plataforma Truth Social, el mandatario aseguró que Irán será blanco de una ofensiva militar de "extrema dureza" durante la presente jornada, elevando la retórica de guerra a niveles sin precedentes.
En un mensaje que sacudió a las cancillerías de todo el globo, Trump afirmó que su administración considera ampliar el alcance de las operaciones actuales. La advertencia incluyó la posibilidad de la "destrucción total de zonas" y ataques dirigidos a grupos de personas que, hasta el momento, no habían sido considerados blancos militares.
Sin brindar detalles logísticos, el jefe de Estado justificó esta postura drástica basándose en lo que denominó el "mal comportamiento de Irán", sugiriendo un cambio radical en la selección de objetivos estratégicos dentro del territorio persa.
El mensaje presidencial también hizo eco de informes que indican que el gobierno iraní habría pedido disculpas a sus países vecinos por ataques recientes lanzados por sus fuerzas. Para la Casa Blanca, este movimiento no es un gesto de distensión, sino una prueba de debilidad. "Es una rendición ante la presión", sentenció Trump, descartando cualquier vía de diálogo mientras mantenga la amenaza de un ataque inminente.
Mientras se espera una respuesta oficial del régimen iraní, la comunidad internacional observa con preocupación los reportes de incendios en zonas clave, como el aeropuerto Mehrabad de Teherán, tras incursiones aéreas previas. La advertencia de una ofensiva a gran escala para este sábado pone al mundo a la espera de un desenlace que, en palabras del propio Trump, "no tendrá precedentes en su agresividad".